UNA CARTA DE DIOS PARA TI

Hoy he recibido una carta de Dios. Me ha venido muy bien tras haber hecho la Oración de abandono y confianza plena en Dios.

Os la copio aquí. Y en otra entrada podrás leer mi carta de respuesta:


UNA CARTA DE DIOS PARA TI

Querido Lázaro:

¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?

Déjame al cuidado de todas tus cosas y todo te irá mejor.

Cuando te abandones en Mí, todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos.

Cierra los ojos del alma y dime con calma: Jesús EN TI confío. Seguir leyendo

LA SINCERIDAD

La Sinceridad es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza.

¿Alguna vez has sentido la desilusión de descubrir la verdad?, ¿esa verdad que descubre un engaño o una mentira?, seguramente si; la incomodidad que provoca el sentirnos defraudados, es una experiencia que nunca deseamos volver a vivir, y a veces, nos impide volver a confiar en las personas, aún sin ser las causantes de nuestra desilusión.

Pero la Sinceridad, como los demás valores, no es algo que debemos esperar de los demás, es un valor que debemos vivir para tener amigos, para ser dignos de confianza…. Seguir leyendo

No te vengas abajo: ADORA Y CONFÍA

“Adora y Confía

No te inquietes por las dificultades de la vida, por sus altibajos, por sus decepciones, por su porvenir más o menos sombrío.

Quiere lo que Dios quiere. Ofrécele, en medio de inquietudes y dificultades, el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo, acepta los designios de su providencia.

Poco importa que te consideres un frustrado si Dios te considera plenamente realizado; a su gusto.

Piérdete confiado ciegamente en ese Dios que te quiere para sí. Y que llegará hasta ti, aunque jamás lo veas.

Piensa que estás en sus manos, tanto más fuertemente agarrado, cuanto más decaído y triste te encuentres.

Vive feliz. Te lo suplico. Vive en paz. Que nada te altere. Que nada sea capaz de quitarte tu paz.

Ni la fatiga psíquica, ni tus fallos morales. Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro, una dulce sonrisa, reflejo de la que Dios continuamente te dirige.

Y en el fondo de tu ser coloca, antes que nada, como fuente de energía y criterio de verdad, todo aquello que te llene de la paz de Dios.

Recuerda: cuanto te reprima e inquiete es falso. Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios.

Por eso, cuando te sientas apesadumbrado, triste…, adora y confía”.

P. TEILHARD DE CHARDIN

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