MARTES I DE CUARESMA: LA ORACIÓN CON SENTIDO

“… Rezad así: Padre nuestro que estás en el cielo…” (Mateo 6, 7-15)

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Aquella muchacha lo tenía muy claro.

Sabía que Dios le pedía algo especial en su vida. Pero ella no quería…

No quería. Le gustaban mucho los chicos, la ropa, la moda, la música…era, sencillamente, una chica normal. Muy normal y muy guapa. Tenía un montón de amigas y a los chicos les caía muy bien. No había tenido nunca novio, porque exigía mucho  a los que se les acercaban. Sabía que era joven, que había tiempo, que ya encontraría al chico de su vida…pero entonces fue Dios quien la encontró a ella.

Ella lo sabía. Cuando rezaba lo sentía, y fue a hablar con su director espiritual. Seguir leyendo

¿HAY UN PORQUÉ PARA EL SUFRIMIENTO?

¿Por qué sufrimos? ¿Por qué Dios lo permite?

Esta es una pregunta que se hacen a menudo las personas que viven con, por y para Cristo y que les cuesta aceptar que conviviendo con el que más te ama ocurran situaciones de dolor incompresibles para nuestra mente.

Si Dios te quiere,  ¿porqué te hace sufrir?

Supongo que se hará la misma pregunta mi hija cuando, tratando de actuar por su bien, le impido hacer algo que le gusta y ella sufre por ello. ¿Por qué si me quieres me haces sufrir?

Parece una pregunta parecida a la que le hacemos a Dios, ¿no?.

Cuando para aliviar tu salud, has de pasar por el quirófano,  ¿por qué hay que sufrir la operación y el tratamiento?  ¿No podría sanarme sin pasar por eso?. ¿Es el médico el culpable?

Hoy entro en arenas movedizas al hablar de un tema delicado pero que no por ignorarlo, lo haremos desaparecer:  el dolor y el sufrimiento. Seguir leyendo

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