TRAICIÓN Y NEGACIÓN…ERA DE NOCHE

“En verdad, en verdad os digo que uno de vosotros me entregará”

“En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces”

(Jn 13,21-33.36-38)

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Pues, querido lector, en verdad, en verdad te digo, que me parece que Jesucristo se a está dirigiendo a mi también con esas palabras que salían de su boca, en aquella ocasión, para Judas y para Pedro.

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Entregar a Jesús

Nada más comenzar a leer el Evangelio de hoy ( léelo aquí, es muy interesante recordar las palabras de Jesús en la última cena), he sentido que Cristo me está hablando a mí cuando dice que uno de nosotros le entregará.

Lo cierto es que me he dado por aludido porque sé que lo he entregado, despreciándole y ninguneándole en muchas etapas a lo largo de mi vida. Mi relación con El, creo, no debe ser muy diferente a la de alguno de vosotros. Dios y yo nos conocemos desde hace muchos años…

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¡GRACIAS!

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna

(Juan 3,16-21)

Pulsa AQUÍ para leer el Evangelio del Miércoles II de Pascua

Jornada Mundial de la Juventud. Año 1997. Francia. París.

Catequesis para peregrinos de lengua hispana en una iglesia céntrica.

Como ocurre con cierta frecuencia, los españoles llegan bastante tarde, cuando el Obispo ya ha hablado; es momento de silencio, de oración, de reflexión. Se sientan sigilosamente en el suelo y transcurridos pocos minutos, una chica sube a un lugar cercano al altar. Toma el micrófono. Canta como los ángeles.

El estribillo, un salmo: ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? La letra: una sentida acción de gracias a Dios. La canción deja a todos impresionados; una melodía preciosa, una letra maravillosa. Seguir leyendo

VIERNES DE DOLORES: TIRAR PIEDRAS


”…los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle… ¿Por cuál de las obras del Padre queréis apedrearme?” (Juan 10, 31-42)

En el Evangelio de hoy  (léelo aquí) podemos ver cómo los judíos querían prender a Jesús, pero se les escapaba de las manos.

No estaría diciendo la verdad si no reconociera que en algunos momentos, a mí también “se me escapa Dios de las manos”.

Puede que como yo, en alguna ocasión hayas vivido momentos de sequedad. Ese tiempo que se te presenta en tu relación con Dios en el que, sin saber porqué, no oyes lo que te está diciendo, o cuando menos no llegas a interpretarlo. 

Hace tiempo que estas sequías dejaron de preocuparme. Solo el hecho de querer seguir compartiendo a diario contigo mis experiencias a través de este blog me inquieta ligeramente cuando no acierto a entender el dictado del Padre. Por lo demás, sé que permaneciendo pegado a El, esto pasará en unos días.

A lo mejor lo que Dios quiere ahora es que sea este momento de sequedad lo que tengo que compartir con vosotros en esta ocasión.

Gracias a El ya he aprendido que estos momentos de sordera se superan con paciencia y acudiendo al Señor con más firmeza, si cabe, de lo que habitualmente lo haces. Esto es como ver una película en otro idioma que no entiendes, y aunque te la pongan subtitulada, hasta se te ha olvidado cómo leer.

Recibir a Cristo en la Eucaristía es el mejor tratamiento para este mal. Cuantas más veces acudes a dejar que comparta su Cuerpo contigo, más fácil será que el enemigo pierda la esperanza de reconquista.

Además, en esta ocasión, Dios ha tenido a bien echarme un cable y estoy recibiendo más colaboraciones que nunca de los que siguen el blog, lo que hace más fácil mantener viva esta llama.

Hoy, un hermano en Cristo y comentarista del blog, será el que se haga cargo de completar este post. Seguir leyendo

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