POR TUS CUENTAS, ¿PARA CUÁNDO ES NAVIDAD?

El otro día oía la conversación entre dos amigas, una a punto de parir, hablando sobre el inminente alumbramiento. Me llamó la atención la forma de cabalar respecto a la fecha del esperado desenlace.
Me imaginé esa misma conversación en Jerusalén hace 2000 años y pico con la joven Virgen María de protagonista:

Iría ella tranquilamente paseando por la calle mostrando su prominente barriga y las amigas parándola y preguntándole en una situación parecida a esta:
Hola María, ¡madre mía!, qué gordita te veo, ¿para cuando estás?
María respondería: “Pues, por las cuentas de Dios, estoy para este domingo, para el 25”

Las amigas, insistirían, “pero, ¿y por tus cuentas? Sigue leyendo

LA SOBERBIA Y LA SENCILLEZ

Qué bien queda exclamar aquello de “yo soy una persona sencilla”. Parece que eso vende más, que nos hace mejores decirlo.

Pero somos lo que hacemos y no lo que decimos que hacemos.

He descubierto un buen negocio. Un trato altamente rentable. Si se pudiera, nunca obtendríamos mayor beneficio que comprando a un hombre por lo que realmente vale y vendiéndolo por lo que él dice que vale. El beneficio sería brutal, porque la diferencia entre lo que decimos de nosotros es enormemente superior a lo que somos.

Tanto la entrada de ayer a propósito de las ratas de mi desván y la de hoy en torno a la sencillez, son dos invitaciones a la reflexión especialmente apropiadas en este tiempo Sigue leyendo

EL PORQUÉ DE LA NAVIDAD

Érase una vez un hombre que no creía en Dios. No tenía reparos en decir lo que pensaba de la religión y de las festividades religiosas, como la Navidad.
Su mujer, en cambio, era creyente y criaba a sus hijos en la fe en Dios y en Jesucristo, a pesar de los comentarios desdeñosos de su marido.
Una Nochebuena en que estaba nevando, la esposa se disponía a llevar a los hijos al oficio navideño de la parroquia de la localidad agrícola donde vivían. Le pidió al marido que los acompañara, pero él se negó.

-¡Qué tonterías! -arguyó-. ¿Por qué Dios se iba a rebajar a descender a la Tierra adoptando la forma de hombre? ¡Qué ridiculez!
Los niños y la esposa se marcharon y él se quedó en casa.
Un rato después, los vientos empezaron a soplar con mayor intensidad y se desató una ventisca. Observando por la ventana, todo lo que aquel hombre veía era una cegadora tormenta de nieve. Y decidió relajarse sentado ante la chimenea.

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Dios se hace humano

Por Lázaro Hades

En este caminar para aprender a vivir en cristiano, son muchas las ocasiones en las que me encuentro cosas inesperadas. Cada etapa resulta interesante y cada uno de los acontecimientos que se suceden en este transitar parecen estar dispuestos para dejar enseñanza.

Este fin de  semana de la Navidad ha aglutinado en un pack indivisible una serie de acontecimientos y emociones que difilcilmente se puedan resumir en la entrada de un blog, pero que dejan un indeleble recuerdo a los que los han vivido.

Con un relato fruto de vivencias personales pero con experiencias que pueden ilustrar a los que me acompañan en este viaje, trataré de transmitir cómo se viven en cristiano los 3 días que rodean al nacimiento de Jesús, …

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2000 años después Jesús sigue buscando casa

“Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento” (cf. Lucas 2, 4-7).

El Niño Jesús también hace milagros

En la NOCHEBUENA de hace 123 años, Paul Claudel, gran poeta, dramaturgo y diplomático francés, se sintió llamado por Dios, como lo cuenta él mismo:

“Fui a Notre Dame de París para asistir a los oficios de Navidad. Yo no creía en nada; pero me parecía que en las ceremonias católicas encontraría inspiración para escribir algo…
Los niños del coro vestidos de blanco estaban cantando lo que después supe que era el Magníficat. 

Entonces fue cuando se produjo el acontecimiento que ha dominado toda mi vida.

En un instante mi corazón fue tocado y creí. Creí con tal fuerza de adhesión, con tal agitación de todo mi ser, con una convicción tan fuerte, con tal certidumbre que no dejaba lugar a ninguna clase de duda…

¡Dios existe, está ahí! ¡Es alguien, es un ser tan personal como yo!

¡Me ama! ¡Me llama…!

La misma noche de ese memorable día de Navidad tomé una Biblia y por primera vez escuché el acento de esa voz tan dulce y a la vez tan inflexible de la Sagrada Escritura que ya nunca ha dejado de resonar en mi corazón.”

Texto extraído del blog  Miscelanea Religiosa. Roque Pérez.