¿QUIERES OFRECERTE A DIOS?


La imagen que hoy comparto es una fotografía que tomé en mi visita de hace unos meses al santuario de Nuestra Señora de Fátima, en Portugal.

Eran los días finales de mayo; habían pasado pocas fechas desde el día grande de la Virgen que se apareció en aquel lugar a tres afortunados pastorcillos.

A pie de la basílica, para un día como el 13 de mayo, se prepara un enorme altar que da cobijo a toda la audiencia que completa la enorme e imponente explanada que dibuja este lugar de extremo recogimiento.

Aun permanecía dicha instalación culminando las escalinatas que dan acceso a la Iglesia.

Una gran pancarta de color morado mostraba un texto en portugués, traducido a varios idiomas en los extremos. Este era el lema usado para la jornada conmemorativa de Nuestra Señora.

La frase es muy explícita: “¿Queréis ofreceros a Dios?

Recitaba mis últimas oraciones frente a ella, despidiéndome de la Virgen hasta una próxima visita, cuando se dio la singular circunstancia que muestra la imagen que hoy os acompaño.

Un señor sesteaba plácidamente de espaldas a la pancarta exhortativa, como diciendo que con él no contásemos para ofrecerse a nadie.

Capturé el momento y pensé para que probablemente algún día me serviría como imagen de una de mis entradas en el blog.

Hoy, después de un mes inactivo en mis redacciones en esta página ha llegado la hora de volver a ofrecerme a Dios intercambiando mi vida en cristiano con todos los que os acercáis con la inquietud de sentirse conectados al Señor de algún modo.

En esta nueva etapa he decidido dar un cambio de imagen a la página, destacando más los contenidos, mostrando una pase de entradas que cada día aleatoriamente irá recordando alguna de las más de 600 publicaciones con las que contamos a esta fecha.

También he modificado el diseño de la cabecera, con una cruz emergente que se muestra como guía para mi VIVIR EN CRISTIANO.

Después de dos años encabezando esta página con el “aprendiendo” a “vivir en cristiano”, desaparece la primera palabra para centrarme en mi verdadera experiencia de vida de fe.

Se trata de compartir en esta web mi afán de vivir siguiendo el modelo que nos dejó Jesús, el hombre nazareno hijo de Dios que al morir me trazó un camino abierto y directo para ofrecerme a Dios en mi día a día de una forma natural y directa.

Quiero llegar al núcleo de mi fe y compartirlo contigo, tratando de eliminar ideas que llegan a confundirnos, comunicándome con un lenguaje claro y muy de nuestros días, siendo consciente cada día más que Dios sale a mi encuentro en cada uno de los acontecimientos de mi vida haciéndome ver que mi verdadera fe se cimienta en un encuentro diario con Él.

Durante este mes de parada me he visto en muchas ocasiones como el señor de la imagen que plácidamente duerme de espaldas al mensaje de Dios. Es esa una postura muy tentadora y confortable si piensas que la felicidad de esta vida está en esas pequeñas cosas materiales que te dan placeres tan efímeros como una siesta.

La imagen es el reflejo de aquellos que acuden a la casa de Dios por cumplir o por estar, por miedo o por superstición, o si me apuras, “por si acaso”. Pero cuando Él te llama, te das la vuelta y te echas a dormir.

Pero Vivir en Cristiano es otra cosa.

Si te ofreces a Dios sin ambages, te irás dando cuenta que Vivir en Cristiano no es entender la la religión pensando que hay dos mundos, el de Dios y el tuyo.

A veces pensamos que por un lado está el mundo de las creencias, las oraciones, los ritos, los deberes cristianos…todo parece de un mundo que pertenece a Dios, con lo que le interesa a Él.

Por otra parte, pensamos que existe nuestra vida humana, nuestro propio mundo, en el que nos movemos, trabajamos y nos divertimos; el mundo que nos interesa a nosotros.

Según esta manera de ver las cosas, muy arraigada en nuestra sociedad cristiana, Dios buscaría solo lo que le conviene a Él y nosotros nos afanamos en buscar lo que nos interesa a nosotros. A Dios solo le interesaría lo que está relacionado con “lo sagrado”, no lo de nuestra vida. De hecho muchos viven haciendo y cumpliendo los deberes que “le interesan al Señor”, pero de verdad piensan que eso no es lo que les conviene a ellos, pero piensan que al menos de esta forma, “cumplen”.

La transformación llega cuando descubres que a Dios lo único que le interesa somos nosotros: que no piensa en si mismo, sino en nuestro bien, nuestra felicidad tal y como el la quiere para cada uno de nosotros.

Es a partir de ese momento, cuando desechas la idea de que vives tu vida en dos planos, el humano y el espiritual, y te das cuenta que tu vida es un ofrecimiento a Dios y a su voluntad.

Es cuando comienzas a pedir con inteligencia, cuando pides a Dios que te de las herramientas y no las soluciones. Cuando aciertas a pedir el entendimiento y fortaleza para comprender su voluntad y saber aceptarla.

Es entonces cuando comienzas a VIVIR EN CRISTIANO.

 

 

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