BENDICIÓN DE LA MESA


“El cristiano, antes y después de comer, tanto si lo hace solo como si comparte los alimentos con otros hermanos, da gracias a Dios providente por los manjares que cada día recibe de su bondad. No deja de recordar, además, que el Señor Jesús unió el sacramento de la Eucaristía al rito de un banquete y que, una vez resucitado de entre los muertos, se man[Bendiciendo los alimentos antes de comer.  Antigua fotografía postal de principios del siglo XX]ifestó a los discípulos al partir el pan. 

El cristiano, cuando se sienta a la mesa, reconociendo en los manjares que le dan una señal de la bendición de Dios, no debe echar en olvido a los pobres que posiblemente carecen del sustento del que él, quizás, disfruta en abundancia. Por eso debe, con su sobriedad, subvenir en la medida que le sea posible a la necesidad de aquellos”.

Bendicional 883-884 Sigue leyendo