LA VID, EL SARMIENTO… Y EL COCODRILO

Yo soy la vid; vosotros los sarmientos.

El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto

(Jn 15,1-8).

Ayer domingo, el de la quinta semana de Pascua, volvió Jesús a hablarnos de la vid y el sarmiento.

Seguramente te habrá ocurrido, que aunque hayas oído en muchas ocasiones la Palabra de Dios a través del Evangelio diario, sientas que en cada ocasión te está diciendo algo distinto aun con las mismas palabras.

En este caso, hablando de vides y de sarmientos, no caben muchas interpretaciones, Cristo nos está diciendo que a su lado recibiremos el alimento suficiente para dar frutos, para que nuestra vida florezca. El resultado es disfrutar de una felicidad que desconocemos desde el plano humano y que sólo a través de su presencia comenzamos a recibir y ser conscientes de estar disfrutándola.

El Señor ha de usar ejemplos muy gráficos para abrir nuestra mente y podemos caer en que la narración nos distraiga del verdadero significado del pedagógico ejemplo que utiliza para que lo entendamos.

Los que somos un poco torpes tenemos que leerlo dos veces, así que esa es la tarea de hoy. Sigue leyendo