¡PODEMOS!

¿Podéis beber la copa que yo voy a beber,

o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?».

Ellos le dijeron: «Sí, podemos»

(Mc 10,32-45)

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Lejos de interpretar como palabras de ánimo para una victoria deportiva, el titulo de la entrada de hoy nos sirve para exhortarnos, levantarnos, animarnos o motivarnos a imitar al protagonista de la imagen.

Obviamente no se trata del mismo Jesucristo, es un señor que al que se ha caracterizado para ser fotografiado evocando a nuestro Señor.

Pero no podemos negar que se trata de una fotografía impactante que nos conduce a pensar que sin duda estamos ante el mismo Cristo.

Si nos invitan a una fiesta de disfraces tendríamos fácil como caracterizarnos una vez que decidamos a quién queremos imitar. Si elegimos, por ejemplo, ser Blancanieves basta con comprarnos un traje largo de falda azul y parte de arriba roja y el resto, sobre todo si eres mujer, solo es maquillarse un poco. Para los hombres, nos sería más fácil elegir el disfraz de superhéroe. Comprando el traje del hombre con súper poderes de moda (no me refiero a ningún presidente de entidad bancaria) y haciendo un poco el ridículo con el atuendo colocado, ya seríamos uno más en la fiesta.

¿Y si queremos disfrazarnos de Cristo? Sigue leyendo

EL FANTÁSTICO COCHE

…anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.

(Mc 10,17-27)

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Cuando preparas la celebración del cumple de tu hijo pequeño, todo te parece poco para adornar la fiesta. Que si los globos, la tarta, las golosinas, el confeti… todo listo y dispuesto para una gran celebración que en una tarde ya se habrá acabado.

Luego, cuando todos se han ido, vuelves al lugar del evento, y todo presenta un aspecto desastroso: el suelo lleno de papelitos, globos por todos sitios, las chuches por el suelo… ¡menuda fiesta!

Ahora toca recoger.

Pues si eso es para una tarde, cómo me iba a encontrar yo esta mañana el tiempo litúrgico después del fiestón de 50 días que nos hemos dado los cristianos desde que resucitó el Señor hasta que tuvo a bien enviarnos su Espíritu.

Hoy retomamos el tiempo ordinario y otra cosa no se, pero orden y sentido no le falta a nuestra santa madre Iglesia. Sigue leyendo

TÚ LO CONOCES TODO

¿Me amas más que estos?

Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.

(Jn 21,15-19)

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Me parece muy cotidiana la conversación que mantuvo Jesús con Pedro y que hoy nos la cuenta a nosotros en el Evangelio.

Es de esas situaciones que hoy se convertirían en cotilleo al llegar a nuestros oídos.

El diálogo entre dos amigos sería más o menos este:

“Oye, me he enterado de una cosa, ¿sabes qué le preguntó Jesús a Pedro?.”  -con esto despertaría el interés de su amigo y continuaría- “Le preguntó que si le quería, y se lo preguntó ¡por 3 veces!!.

Otra vez, ¡Pedro tuvo que responder en tres ocasiones!

Pero lo más fuerte, es que Jesús quería saber si Pedro lo amaba más que los otros.

Al mismo que lo negó 3 veces, ahora que se le aparece resucitado le pregunta que si le quiere ¡más que los demás!…”

El amigo oyente, nervioso, insiste:

“¿Y qué? ¿Qué le respondió? Seguro que le diría que claro, que lo quería más que nadie… lo normal es que Pedro diga una cosa para quedar bien y luego ya se sabe…”

Con esto aparecen los inevitables juicios e interpretaciones cuando solo bastaría con contar lo sucedido…

Pero el caso es que Pedro nos da un lección ejemplar. Sigue leyendo

LEVANTA LA CABEZA Y SIGUE DE FRENTE

…subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada. Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla.

(Juan 21,1-14)

Evangelio del viernes de la octava de Pascua

¡Qué rico en matices es el Evangelio!

Cuántas cosas nos dice Jesús a través de las Escrituras. Puedes leer el mismo pasaje en diferentes momentos del año y siempre va a haber una frase para ti en el día de hoy.

Tras comenzar a hacerlo con la Cuaresma me he aficionado a salir a pescar, y nunca mejor dicho que en el día de hoy, en el Evangelio de cada día una luz para inspirar cada entrada.

Casi siempre es alguna frase de Jesús la que lo dice todo, como no podía ser de otra manera, pero a veces en el hilo narrativo ya encontramos motivos para detenernos a reflexionar.

Hoy una frase entre líneas es la que ha casado con otro texto que a llegado a mis manos estos días.

Y es que cuando ocurre como a los apóstoles, en las noches que no pescas nada, cuando parece que te vas de vacío de vuelta a casa, resulta que allí está El, en la orilla, esperándote.

Hoy amanece Jesucristo con este mensaje que nos dirige a ti y a mi:

Cuando todo parece perdido y la esperanza desaparece, búscame. Estoy a tu lado, aunque no me veas.

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QUÉDATE CON NOSOTROS… SE HACE DE NOCHE

¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?

(Lucas 24,13-35)

Evangelio del miércoles de Pascua

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¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando hablo de una persona que cuenta su experiencia de vida con Cristo? ¿Piensas el alguien con alzacuellos, en una persona religiosa, de vida consagrada o ese al que ves siempre en misa?

¿No has pensado en ti?

Cuando hablamos de experiencias de vida con Cristo a lo mejor se nos va la imaginación a otro lado cuando de nuestra nariz para atrás hay un montón de esas vivencias de las que se oye hablar mucho pero a lo mejor no entendemos correctamente.

¿Hablamos de experiencias propias cuando mencionamos a Cristo o de quiméricas situaciones imaginarias que otros nos cuentan?

¿O es que hablamos siempre de nuestra experiencia de vida sin El, de lo que deseamos que nos dé?

A menudo recurrimos a El para hablar de lo que nos gustaría que nos conceda, también para darle gracias, para rezarle y casi siempre ese es el tema de conversación entre cristianos cuando hablamos de Dios. Sigue leyendo

VIERNES DE DOLORES: TIRAR PIEDRAS


”…los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle… ¿Por cuál de las obras del Padre queréis apedrearme?” (Juan 10, 31-42)

En el Evangelio de hoy  (léelo aquí) podemos ver cómo los judíos querían prender a Jesús, pero se les escapaba de las manos.

No estaría diciendo la verdad si no reconociera que en algunos momentos, a mí también “se me escapa Dios de las manos”.

Puede que como yo, en alguna ocasión hayas vivido momentos de sequedad. Ese tiempo que se te presenta en tu relación con Dios en el que, sin saber porqué, no oyes lo que te está diciendo, o cuando menos no llegas a interpretarlo. 

Hace tiempo que estas sequías dejaron de preocuparme. Solo el hecho de querer seguir compartiendo a diario contigo mis experiencias a través de este blog me inquieta ligeramente cuando no acierto a entender el dictado del Padre. Por lo demás, sé que permaneciendo pegado a El, esto pasará en unos días.

A lo mejor lo que Dios quiere ahora es que sea este momento de sequedad lo que tengo que compartir con vosotros en esta ocasión.

Gracias a El ya he aprendido que estos momentos de sordera se superan con paciencia y acudiendo al Señor con más firmeza, si cabe, de lo que habitualmente lo haces. Esto es como ver una película en otro idioma que no entiendes, y aunque te la pongan subtitulada, hasta se te ha olvidado cómo leer.

Recibir a Cristo en la Eucaristía es el mejor tratamiento para este mal. Cuantas más veces acudes a dejar que comparta su Cuerpo contigo, más fácil será que el enemigo pierda la esperanza de reconquista.

Además, en esta ocasión, Dios ha tenido a bien echarme un cable y estoy recibiendo más colaboraciones que nunca de los que siguen el blog, lo que hace más fácil mantener viva esta llama.

Hoy, un hermano en Cristo y comentarista del blog, será el que se haga cargo de completar este post. Sigue leyendo

DÍA DE CASULLA VERDE

Hace tiempo publiqué una entrada a propósito de la casulla. Me llamaba la atención cómo los curas se cambiaban el color de su indumentaria a la hora de celebrar misa y descubrí que esto de cambiar de camiseta no era un asunto de marketing como lo es con los equipos de fútbol cada temporada, sino que el cambio obedecía a un determinado periodo del calendario litúrgico.

Así descubrí que el morado que he visto durante el Adviento no lo volveré a ver hasta la Cuaresma y, Dios quiera que pocas veces, en misas de difuntos.

Tampoco volveré a ver hasta final de año el celeste del día de la Inmaculada y el rosa de los domingos de Gaudete y Laetare (los últimos del Adviento) justo antes de finalizar el tiempo de espera a la Navidad, donde los sacerdotes visten de blanco igual que todos los días festivos marianos y de santos no mártires, ya que cuando se trata de mártires el color de la casulla es el rojo.

Así las cosas, solo me queda el color verde. El color del tiempo ordinario. Aunque hablando de Dios, referir el tiempo como “ordinario” resulta algo extraordinariamente contradictorio.

Tras finalizar Adviento, Navidad y Epifanía, estrenamos hoy el primer lunes del tiempo ordinario de 2012. Sigue leyendo