BENDICIÓN DE CENA DE NOCHEBUENA. LA MISA DE GALLO

Hoy dos entradas en una: Una bendición para la mesa en la cena de Nochebuena y algunas cosas para saber más sobre la Misa de Gallo.

Bendición de la mesa en Nochebuena

Hoy, Nochebuena, tenemos, de manera especial y como centro de nuestra familia a Jesucristo, nuestro Señor.

Vamos a encender una vela en medio de la mesa para que ese cirio nos haga pensar en Jesús y vamos a darle gracias a Dios por habernos enviado a su Hijo Jesucristo.

Gracias Padre, que nos amaste tanto que nos diste a tu Hijo.

Señor, te damos gracias.

Gracias Jesús por haberte hecho niño para salvarnos.

Señor, te damos gracias.

Gracias Jesús, por haber traído al mundo el amor de Dios.

Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que Dios nos ama y que nosotros debemos amar a los demás.

Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que da más alegría el dar que el recibir,

Señor, te damos gracias.

Señor Jesús, Tú viniste a decirnos que lo que hacemos a los demás te lo hacemos a Ti.

Señor, te damos gracias.

Gracias María, por haber aceptado ser la Madre de Jesús.

María, te damos gracias.

Gracias San José, por cuidar de Jesús y María.

San José, te damos gracias.

Gracias Padre por esta Noche de Paz, Noche de Amor, que Tú nos has dado al darnos a tu Hijo, te pedimos que nos bendigas, que bendigas estos alimentos que dados por tu bondad vamos a tomar, y bendigas las manos que los prepararon, por Cristo Nuestro Señor,

 

Amén.

 


LA MISA DE GALLO

Tras la cena de Nochebuena tenemos una cita importante. Animo incluso a que asistan los que normalmente no suelen ir a Misa. Creo que es de esas celebraciones solemnes y a la vez conmovedoras que reconfortan al ser humano.

Estamos hablando de la MISA DE GALLO.

Se trata de una misa que se celebra en la medianoche o un poco antes del 25 de diciembre, fecha del Nacimiento de Jesús en Belén. Sigue leyendo

BENDICIÓN DE LA MESA


“El cristiano, antes y después de comer, tanto si lo hace solo como si comparte los alimentos con otros hermanos, da gracias a Dios providente por los manjares que cada día recibe de su bondad. No deja de recordar, además, que el Señor Jesús unió el sacramento de la Eucaristía al rito de un banquete y que, una vez resucitado de entre los muertos, se man[Bendiciendo los alimentos antes de comer.  Antigua fotografía postal de principios del siglo XX]ifestó a los discípulos al partir el pan. 

El cristiano, cuando se sienta a la mesa, reconociendo en los manjares que le dan una señal de la bendición de Dios, no debe echar en olvido a los pobres que posiblemente carecen del sustento del que él, quizás, disfruta en abundancia. Por eso debe, con su sobriedad, subvenir en la medida que le sea posible a la necesidad de aquellos”.

Bendicional 883-884 Sigue leyendo