10 PASOS PARA MEJORAR NUESTRA ORACIÓN


Al orar, no habléis mucho,

como los gentiles,

que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.

No seáis como ellos,

porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.

(Mt 6,7-15)

.

La oración es consuelo para nuestras tristezas, compañía en nuestra soledad, guía firme de nuestro camino cotidiano, paz para nuestro corazón turbado, claridad en la oscuridad de nuestros días.

He recopilado 10 pasos para compartir contigo algunos consejos que nos ayuden a mejorar nuestra oración, consiguiendo que tenga todos los ingredientes: consuelo – compañía – guía firme – paz – claridad.

10 PASOS PARA MEJORAR NUESTRA ORACIÓN

1. Recogimiento y abandono. Hemos de prepararnos bien ante la oración. Orar no es cualquier cosa y sobre todo, no es una oración puramente mental, sino que compromete todo nuestro ser y todos nuestros sentidos.

2. Emplea el tiempo necesario. No empieces a rezar hasta que hayas logrado instalarte en un clima de recogimiento y entrega. Esfuérzate en conseguir un tiempo mínimo y exclusivo para tu momento de conversación con Dios. Trata de conseguir un horario fijo y un tiempo determinado para quedar con el Señor cada día.

3. Evita distracciones. Acalla todo lo que te rodea y perturba. Es muy frecuente que comencemos a rezar y sigamos conectados a todo lo que nos ocupa nuestro pensamiento fuera de ese momento de encuentro con el Señor. No te preocupes porque te cueste conseguirlo, ¿quién consigue estar concentrado durante las 50 avemarías de un Rosario?. Pero haz en ejercicio diario de que cada vez sea menos recitar y más conversar.

4. No vayas a la oración por cumplir. Que cada encuentro sea una verdadera conversación con Dios. En cada momento que estés frente al Sagrario, por muy cotidiano que sea, que sea por amor. Detente en cada una de las palabras que estás rezando porque hoy es eso lo que le quieres decir al Señor.

5. Escúchale. Dile a Dios que quieres estar atento a lo que te dice, aunque el ruido de tus preocupaciones te distraiga, manifiéstale tu intención de estar receptivo a lo que te quiera decir, estando pendiente de sus palabras, disfrutando de ese encuentro.

6. Disfruta de los silencios. En ocasiones iras al rezo cotidiano sin saber exactamente que oración usar. Instálate en el silencio. Como cuando dos enamorados solo usan su mirada para sentirse conectados sin necesitar palabras que demuestren su amor.

7. Utiliza tu propio lenguaje para hablar con Dios. No inventes retóricas expresiones que distraigan el mensaje que le quieres dar. Ten en cuenta que El conoce tus intenciones y solo está a le espera de un encuentro en el que fluya vuestro amor. Si quieres hacer una oración concreta y no la entiendes, detente y piensa lo que estás diciendo. No son fórmulas, son palabras que estás intercambiando con Dios para decirle que le quieres.

8. No ocultes tus pecados. Muéstralos en tu oración. No hay mejor momento. Es en ahí cuando encontrarás a un Dios receptivo que acoge tus miserias sin medida. No te escondas, muéstrate. “Tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará” (Mt 6, 18).

9. Que cada rato de oración sea un nuevo descubrimiento. Encuentra en ese momento nuevas cosas de tu interior que afloran en ese encuentro con Dios. También van a surgir nuevas cosas de El hacia ti. Que  afloren pecados escondidos, virtudes desconocidas, pensamientos reveladores, un futuro esperanzador, una reconciliación con el pasado, un sentimiento de perdón convencido… Estando bajo la sombra del Sagrario el Señor pasará en algún momento junto a nosotros. Solo hay que esperar, como el ciego junto al camino.

10. Pon orden. En este dialogo interior con Dios ordena tus inquietudes, lo que te agobia, lo que te entristece, los proyectos que tienes entre manos. No los calles, compártelos con el Señor.

Hay muchos más consejos y reflexiones que seguro tú tienes para poder hacer más fructífero este encuentro. Añádelas a este decálogo y piensa siempre en que cada día, cada momento de oración, es una nueva conversación con Cristo.

Cuando acudas a ese encuentro, ten el convencimiento que has de salir con la sensación de que has estado hablando con El. No lo tomes como si se tratara de ir a entregarle un diezmo, una fórmula para que se cumpla un deseo. Difunde estás ideas para que cada oración sea un acompañamiento real de un hijo que acude a hablar con su Padre.

Recuerda. Habla cara a cara con Dios, siéntelo presente en el Sagrario y siente que se te acerca a preguntarte:

“Hoy, justamente hoy, ¿qué quieres, qué deseas?”

Lázaro Hades

Reflexiones inspiradas en el libro “Con El”. Fulgencio Espa. Ediciones Palabra.

6 comentarios

  1. Gracias Lázaro por traernos esta reflexión. Los humanos, o al menos yo, muchas veces caemos en el error del cumplimiento al Señor por medio de una oración que suele ser un “cortar y pegar”: “Padre nuestro (tengo que llamar a ….) que estás en los cielos (cielos, el café que lo tengo en el fuego), etc.
    Perdona Señor, que con más o con menos intención, seguro que te he ofendido.
    El decálogo que hoy nos ofreces llega al alma y al corazón. He disfrutado leyéndolo.
    Si me permites, estas 10 reflexiones sobre la oración, yo las terminaría diciendo algo así como: “Y estos diez pasos se resumen en dos: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”

    Paz y Bien a todos.

  2. Gracias Lázaro, ¡hijo, qué bien me vienen estos consejos de tu entrada de hoy!, voy tan deprisa para hacer todos los días miles de cosas y no me detengo en lo que de verdad es importante y necesitamos los cristianos para afrontar el combate de cada día: LA ORACIÓN. Una vez más, muchísimas gracias.
    Un saludo.

  3. GRACIAS

  4. El Padre nuestro nos fue enseñado por el mismo Jesús, para demostrarnos lo fácil que es orar. Nosotros lo complicamos. Nos empeñamos a veces en seguir técnicas. modelos, palabras de lujo …. La oración empieza a entenderse y a valorarse cuando somos capaces de entender que Dios , ha querido ser llamado “Padre” porque lo es , y cuando se descubre esa paternidad todo podemos pedír… ¡hasta lo imposible para nosotros!
    Lázaro son fantásticas estas entradas llenas de enseñanza y ayuda para nuestra vida espiritual, ¡la de verdad!…Un abrazo

  5. Gracias mil,por enseñarme.

    Un cariñoso saludo 🙂

  6. Dios bendiga a todas las personas interesadas en compartir el evangelio,¿Quieres sentir el amor y el espíritu de dios tocando tu corazón¿ Únicamente levanta tus manos,abre tu corazón a quien te creo y dile cuanto le amas y le necesitas.quien toca a mi puerta y me llama,entrare y cenare con el.apocalipsis 3-(20 ) dios les bendiga por siempre

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