SIETE PASOS PARA DOMINAR EL EGO (2/2)


Hoy completamos estos 7 pasos para dominar el ego que comenzamos ayer. Pulsando aquí puedes ver los 3 primeros.

4. Libérate de la necesidad de ser superior

La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los demás.

Se trata de ser mejor de lo que eras antes.

Céntrate en tu crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta.

Todos emanamos de la misma fuerza vital. Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino.

Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los demás. No por viejo es menos cierto este dicho: Todos somos iguales ante los ojos de Dios.

Olvídate de la necesidad de sentirte superior al ver a Dios revelándose en todos.

No valores a los demás basándote en su aspecto, sus logros, posesiones y otros baremos impuestos por el ego.

Cuando proyectas sentimientos de superioridad, eso es lo que te devuelven, y te lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad. Estos sentimientos se convierten en el vehículo que te aleja de la intención.

Un Curso de Milagros habla de esa necesidad de ser especial y superior: El sentirse especial siempre establece comparaciones. Se produce por una carencia que se ve en el otro y que se mantiene buscando y no perdiendo de vista las carencias que puede percibir.

5. Libérate de la necesidad de tener más

El mantra del ego es “más”. Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente.

Te verás luchando continuamente y eliminarás la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la has alcanzado, y es asunto tuyo decidir cómo utilizar el momento presente de tu vida.

Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como si te llegara más de lo que deseas.

Como estás desapegado de esa necesidad, te resulta más fácil transmitírselo a los demás, porque te das cuenta de lo poco que necesitas para sentirte satisfecho y en paz.

La Fuente universal está satisfecha de sí misma, en continua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas. Crea y se desliga. Cuando te desligas de la necesidad del ego de tener más, te unificas con la fuente. Creas, atraes lo que deseas hacia ti y te desligas, sin exigir que se te presente nada más.

Si valoras todo lo que surge, aprendes la gran lección que nos dio San Francisco de Asís: … es dar cuando recibimos. Al permitir que la abundancia fluya hasta ti y a través de ti, estableces correspondencia con la Fuente y aseguras que esa energía siga fluyendo.

6. Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros

Puede resultar un concepto difícil si piensas que tú y tus logros sois lo mismo.

Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios. Dios es la fuente de todos tus logros. Y ya oigo las protestas de tu ego, pero sigue sintonizado con esta idea: Todo emana de la Fuente. Tú y tu Fuente sois uno y lo mismo! No eres ese cuerpo y sus logros.

Eres el observador. Fíjate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de la intención que te dio la existencia y de la que formas parte materializada.

Cuanto menos necesites atribuirte el mérito de tus logros más conectado estarás con las siete caras de la intención, más libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con mas frecuencia.

Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estás consiguiendo tú solo es cuando abandonas la paz y la gratitud de tu Fuente.

7. Libérate de tu fama

La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los demás y, por consiguiente, no ejerces ningún control sobre ella.

Si hablas con treinta personas, tendrás treinta famas distintas.

Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aquí.

Si te preocupas demasiado por cómo te van a percibir los demás, te habrás desconectado de la intención y permitido que te guíen las opiniones de los demás. Así funciona el ego. Es una ilusión que se alza entre ti y la Fuerza de la intención.

No hay nada que no puedas hacer, a menos que te desconectes de la fuerza y te convenzas de que tu meta consiste en demostrarles a los demás tu superioridad y autoridad y dediques tu energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los demás.

Haz lo que haces según la orientación de tu voz interior, siempre conectada con tu Fuente y agradecida a ella. Mantén tu propósito, deslígate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en ti: tu carácter.

Deja que otros discutan sobre tu fama; no tiene nada que ver contigo.

Una respuesta

  1. Gracias Lázaro,no sabes cuanto me has ayudado.

    Un cariñoso saludo 🙂

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