VEN, SÍGUEME. ¿POR QUÉ NO?


…nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido (…)

Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno”

(…) muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros.

(Mc 10,28-31)

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Ayer Jesús le pedía al joven rico que dejara todo para seguirle. Las dudas le atormentaron y dejó de hacer lo que quizá le pedía su interior.

Aquel joven se aferró a la felicidad inmediata y efímera que da lo material. (Puedes leer la entrada de ayer pulsando aquí)

Hoy el evangelista Marcos nos continúa comentando cómo terminó aquella situación con la reacción de sus apóstoles.

Puedes leer el Evangelio de hoy pulsando aquí.

Pedro, consciente de que lo ha dejado todo para seguirle, tiene interés en saber cuál será la recompensa.

Como cualquiera de nosotros, la piedra donde Jesús comenzó a edificar su Iglesia, se diría para sí: oye, que estamos aquí todo el día contigo, para arriba y para abajo,  hemos dejado nuestros negocios, nuestros amores, nuestros proyectos, ¡nuestra vida!… y no hemos tenido reparo en abandonarlo todo por seguirte. ¿Con qué nos premiarás?

Creo que fue por aquel entonces cuando Jesús comenzaría a darse cuenta de lo interesados que somos los hombres. En nuestros días ya está de sobras acostumbrado a ver cómo la gran mayoría solo se acuerda de El cuando se trata de pedirle.

En cualquier caso, el Señor no deja lugar a dudas con la respuesta que nos da en el Evangelio de hoy y la dimensión de esa recompensa. A Pedro en su día y a nosotros hoy, al oír nuestro interior inquieto por cuánto recibiremos, Jesús nos dice:

¿Qué más quieres? Te doy mi Palabra, mi compañía y mi amistad. Estoy aquí esperándote todos los días y aunque ayer no viniste hoy de nuevo vuelvo a abrir el Sagrario para estar contigo. Te ofrezco el cien por cada uno que me des.

¡Qué más se puede pedir!

Hay un ejemplo claro y constante de personas que lo dejan todo para seguirle. Son aquellos a los que seguro que el Evangelio de ayer y el de hoy lo han leído y sentido muchas veces.

Se trata aquellas personas con vocación religiosa que entregan su vida a Cristo trabajando por la Iglesia y por su Reino.

Hoy día, cuando muchos nos planteamos siquiera dejar el más mínimo de nuestros privilegios materiales, un gran número de jóvenes, sintiéndose llamados por Dios, sí aceptan sin condiciones su voluntad y sirven de recordatorio para cada uno de nosotros de que Dios sigue siendo hoy capaz de llenar los corazones de los hombres.

Para comprobar la felicidad de los que aceptan esa llamada basta ver el video que os comparto.

Son jóvenes sacerdotes que también oyeron ese “déjalo todo y sígueme” que Jesús a cada uno nos está diciendo de alguna forma.

Ellos dieron un firme paso adelante. ¿Por qué no? 

2 comentarios

  1. Que sonrisas y que felicidad en sus caras,fiel reflejo del rostro del Señor.
    No me cabe duda.

    Un cariñoso saludo 🙂

  2. Impresionante el vidio, que alegria ver presbíteros y seminaristas jovenes en nuestra iglesia. Esto es lo que nos hace falta, todos los dias pido por nuevas vocaciones.

    El mensaje del evangelio de hoy es impresionante, no obtante desde mi humilde punto de vista, tambien el señor nos llamas a los casado a dejarlo todo, ¿como?. Pues en la colaboracion con dios en la creacion , con loshijos, dedicando nuestro tiempo a evangelizar, catequezis, donacion a los enfermos, seguros que recibiremos el 100 por 1

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