NOVENA A MARÍA AUXILIADORA. Día 6: LA CIENCIA DIVINA


Las partes de esta novena son una oración preparatoria y otra de salida para todos los días y en cada uno de ellos una oración intermedia en la que pediremos sucesivamente por:

Día 1: LA HUMILDAD

Día 2: LA PACIENCIA,

 Día 3: LA DULZURA,

 Día 4: LA PUREZA,

 Día 5: LA CARIDAD,

 Día 6: LA CIENCIA DIVINA,

 Día 7: LA DEVOCIÓN A JESÚS SACRAMENTADO,

 Día 8: LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 Día 9: EL TRIUNFO DE LA SANTA IGLESIA.

Por la señal… etc.

ORACIÓN PREPARATORIA

 ¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, pues no he correspondido a las innumerables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar nuevamente tus auxilios. Concédeme la gracia que deseo…, si no es contraria a la Voluntad de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi voluntad para que no me aparte del verdadero camino de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que logre, mediante tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. Así sea.

DÍA 6. PARA PEDIR LA CIENCIA DIVINA

¡Oh Virgen Auxiliadora, Madre de la verdadera Sabiduría, Esposa del Espíritu Santo!, Tú que eres esplendísimo faro de luz eterna, concédeme la gracia que te imploro…, y envía a mi alma un rayo de luz celestial. Sí; yo te pido, oh Madre, aquella ciencia divina que edifica, y que es compañera de la caridad y maestra de la humildad; aquella ciencia que hará que me conozca a fondo a mí mismo y que me eleva al amor de Dios; aquella ciencia que despierta la contricción en mi corazón y me excita a detestar mis culpas pasadas y presentes.

¡Oh María Auxiliadora!, obténme este don del Espíritu Santo, para que se perfeccione en mí la fe y yo camine seguro por la senda del Paraíso.

Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

ORACIÓN FINAL

¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos!

Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Tí que eres vida, dulzura y esperanza nuestra!

A Tí se eleva mi grito: A TI CLAMAMOS!, a tus pies deposito el peso de mis afanes.

A TI SUSPIRAMOS!… Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto.

¡Oh Madre!, hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…!

¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento…

Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa:

¡Oh CLEMENTE! Yo soy ingrato, pero Tú eres buena!

¡OH PIADOSA! Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce!

¡Oh DULCE VIRGEN MARÍA! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad.

¡ MUÉSTRATE QUE ERES MADRE! Yo me abandono y entrego a Tí como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

 María, Auxilio de los CristianosRuega por nosotros

En el nombre del Padre, …

PULSANDO AQUÍ puedes descargar un documento en pdf en formato tríptico que contiene toda la novena y que podrás imprimir.

2 comentarios

  1. AMEN

  2. Muy hermosa. Gracias por compartirla

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