NOVENA A MARÍA AUXILIADORA. Día 1: LA HUMILDAD


Las partes de esta novena son una oración preparatoria y otra de salida para todos los días y en cada uno de ellos una oración intermedia en la que pediremos sucesivamente por:

Día 1: LA HUMILDAD

Día 2: LA PACIENCIA,

 Día 3: LA DULZURA,

 Día 4: LA PUREZA,

 Día 5: LA CARIDAD,

 Día 6: LA CIENCIA DIVINA,

 Día 7: LA DEVOCIÓN A JESÚS SACRAMENTADO,

 Día 8: LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 Día 9: EL TRIUNFO DE LA SANTA IGLESIA.

Por la señal… etc.

ORACIÓN PREPARATORIA

 ¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, pues no he correspondido a las innumerables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar nuevamente tus auxilios. Concédeme la gracia que deseo…, si no es contraria a la Voluntad de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi voluntad para que no me aparte del verdadero camino de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que logre, mediante tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. Así sea.

DÍA 1. PARA PEDIR LA HUMILDAD

¡Oh Soberana Señora del Cielo y poderosa Auxiliadora de los cristianos!,

Por aquella profundísima humildad con que fuiste a servir a Santa Isabel siendo ya, realmente, Madre de Dios, ayúdame a copiar y grabar en mi alma tan bella virtud y a conseguir de tu Divino Hijo la gracia que te pido…

Las culpas que he cometido, mis infidelidades y malas tendencias, la incertidumbre de perseverar en la amistad de Dios, no son, por desgracia, suficientes motivos para inspirarme un bajo concepto de mí mismo; pero Tú ayúdame, oh Madre, y haz que siendo pospuesto, no me resienta; olvidado, me goce; alabado, no me ensoberbezca; a fin de que pueda obtener lo que te imploro, representarte dignamente en la tierra y ser tu corona en el Cielo.

Amén.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

ORACIÓN FINAL

¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos!

Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Tí que eres vida, dulzura y esperanza nuestra!

A Tí se eleva mi grito: A TI CLAMAMOS!, a tus pies deposito el peso de mis afanes.

A TI SUSPIRAMOS!… Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto.

¡Oh Madre!, hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…!

¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento…

Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa:

¡Oh CLEMENTE! Yo soy ingrato, pero Tú eres buena!

¡OH PIADOSA! Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce!

¡Oh DULCE VIRGEN MARÍA! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad.

¡ MUÉSTRATE QUE ERES MADRE! Yo me abandono y entrego a Tí como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

 María, Auxilio de los CristianosRuega por nosotros

En el nombre del Padre, …

PULSANDO AQUÍ puedes descargar un documento en pdf en formato tríptico que contiene toda la novena y que podrás imprimir.

Una respuesta

  1. AMEN
    Unidos en oración.

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