ORACIÓN AL BUEN PASTOR


Yo soy el buen pastor.

Y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.

(Juan 10,11-18)

·

Padre de bondad, Padre de amor, te bendigo, te alabo y te doy gracias porque nos a dado a Jesús.

Gracias Padre, porque a la luz del Espíritu, comprendemos que Jesús es la luz, la verdad, EL BUEN PASTOR, que ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.

Hoy Padre deseo presentarme delante de ti como un hijo. 

Tú me conoces por mi nombre. Vuelve tus ojos de Padre sobre mi vida.

Tú conoces mi corazón y las heridas de mi alma.

Tú conoces todo aquello que he deseado hacer y que no he podido realizar; conoces los males que he hecho y que me han causado los otros.

Tú conoces mis límites, errores y pecados.

Tú conoces los traumas y las complicaciones de mi vida.

Por eso, Padre, hoy te pido por el amor de tu Hijo Jesucristo, infundas sobre mí tu Santo Espíritu, para que el calor de tu amor salvífico, penetre en lo más íntimo de mi corazón.

Tú que sanas los corazones doloridos y enfermos, cura, en este momento mi alma, mi mente, mi memoria, todo mi ser.

Entra en mí, Señor Jesús, como entraste en tus discípulos llenos de temor, cuando te apareciste en medio de ellos y les dijiste: ¡Paz a vosotros!.

Entra en mi corazón y dame la paz y el amor pues sabemos que el amor quita el temor.

Pasa por mi vida y cura mi corazón. Tú lo haces siempre, cuando te lo pedimos; y yo te lo estoy pidiendo con María, nuestra Madre, que estaba en las bodas de Caná cuando faltó el vino y tú le respondiste a su deseo de cambiar el agua en vino.

Cambia mi corazón y hazlo generoso, amable y lleno de bondad. Descienda sobre mí el espíritu de las bienaventuranzas para que pueda gustar y buscar a Dios todos los días, viviendo con alegría mi ser cristiano, junto con los demás, con mi familia y con mis hermanos de fraternidad.

Te doy gracias, Padre, por todo aquello que hoy estás realizando en mi vida. 

Te agradezco con todo el corazón la libertad interior que quieres darme.

Gracias, Señor Jesús, porque soy templo de tu Espíritu que no se puede destruir, porque es la casa de Dios.

Te agradezco a ti, Espíritu Santo, por la fe y por el amor que has puesto en mi corazón.

¡Seas bendito y alabado por siempre, Señor!

2 comentarios

  1. Amén.

    Te ruego Señor que hagas mía esta oración, que de manera tan dulce mi hermano Lázaro ha puesto en Tu presencia.

    ¡Bendito seas Señor nuestro por querernos tanto!

  2. AMEN

    Un cariñoso saludo.

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