ORAR POR EMPATÍA…CON LA VIRGEN MARÍA


“Si al deciros cosas de la tierra, no creéis,
¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? “

(Juan 3,7-15)

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Pulsa aquí para leer el Evangelio del Martes II de Pascua

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La pregunta que encabeza hoy la entrada se la hizo Jesús al bueno de Nicodemo.

A veces nos cuesta entender y comprender la voluntad de Dios en nuestra vida, tanto en cosas pequeñas o en cosas grandes.

Se hace necesario pedir a Dios que nos de luces para entender e inteligencia para comprender.

Para comenzar a dar pasos que nos ayuden a entender mejor las cosas del cielo que Jesús no pudo hacer entender a Nicodemo, quizá sea bueno tomar referencias de otras personas que vivieron con El. Y quién mejor que la Virgen María.

Los seres humanos tenemos capacidad de sintonizar con los sentimientos de otras personas, penetrarlos y hasta cierto punto apropiarlos. Podemos ponernos en el lugar del otro, comprender sus emociones y sentimientos y sentir juntamente con él.

Al rezar por empatíaconectamos con el otro y participamos de su experiencia interior. Esto abre un mundo maravilloso en la vida de oración. Con la ayuda de la gracia, es un modo de hacer oración contemplativa.

Ciertamente la empatía tiene sus límites, pues la experiencia personal será siempre personal; las vivencias de cada uno serán siempre propias y únicas.

¿En qué consiste esta “oración por empatía”?

Por ejemplo, en este tiempo litúrgico, consiste en centrar nuestra atención en la Virgen María y tratar de sintonizar con los sentimientos de María durante la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Tratar de meterse al corazón de la Madre de Jesús y Madre nuestra mientras en silencio y soledad acompaña a su Hijo en cada momento de su pasión y en su resurrección. Algunas preguntas que ayudan: ¿qué sentía María en esos momentos? ¿qué pensaba? ¿qué recuerdos le venían a la memoria? ¿qué le decía a Jesús? ¿qué escuchaba? ¿cuáles eran sus actitudes? ¿cuál era su experiencia interior

Detenerse en cada paso, sin prisa. Un día se puede tomar una escena, otro día otra. O permanecer durante varios días en la que más ayude a cada uno. Este modo de orar supone un fuerte cultivo de la capacidad de escucha.

Se trata de contemplar y sentir profundo

No hacen falta muchos pensamientos, se trata de contemplar y sentir profundo, identificándose con la oración de María: durante la última cena, durante la oración en el huerto, cuando fue apresado, cuando estaba en la cárcel, cuando fue condenado a muerte, cuando subía el Calvario con la cruz a cuestas, cuando fue crucificado, durante su agonía, cuando expiró, cuando resucitó, cuando encontró a María en el huerto, cuando se apareció a los suyos…

“Con la muerte de Jesús parecía fracasar la esperanza de cuantos confiaron en Él. Aquella fe nunca dejó de faltar completamente, sobre todo en el corazón de la Virgen María, la Madre de Jesús, la llama quedó encendida con viveza también en la oscuridad de la noche.” (Benedicto XVI, 8 de abril de 2012) y “a través de la experiencia transformante de la Pascua de su Hijo, se convierte en Madre de la Iglesia, o sea, de cada uno de los creyentes y de toda la comunidad.” (Benedicto XVI, Regina Coeli, 9 de abril 2012)

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Madre:

Mientras el sábado santo se libraba el combate entre la Luz y las tinieblas,

el Espíritu Consolador invadía tu corazón, aliviando tu dolor,

el Padre terminaba su obra maestra: Cristo Resucitado,

y tú en silenciosa espera…

¡Cuánto aprendo de tu silencio sonoro!

Gracias, Madre, por permitirme entrar en el jardín de tu alma y acompañarte en tu dolor.

No me cabe la menor duda de que fuiste tú la primera a quien buscó Jesús resucitado.

¿Qué pasó en tu corazón cuando al tercer día brilló el Sol Naciente con toda su gloria?

¿Cómo celebraron juntos aquél momento? Me imagino lo que sentiste.

Déjame ver con tu mirada el rostro de tu Hijo Resucitado,

alegrarme y regocijarme en Él como tú lo hiciste.

A ti te constituyó en Madre de la Iglesia,

que a mí me conceda resucitar con Él;

que me haga un hombre nuevo,

que piense en LAS COSAS DEL CIELO,

y las busque por encima DE LAS COSAS DE LA TIERRA.

Amén

Lázaro Hades.

Gracias a un envío recibido por mail.

5 comentarios

  1. AMEN

    Un cariñoso saludo.

  2. Es una de las cosas que se me ha fijado casi de forma obsesiva, en estos últimos meses. Entrar en los sentimientos de María, en su vida, en su interior, porque ahí solo puede hallarse luz y guía.
    Abrazos

  3. El sacerdote de mi comunidad nos dio una escena del domingo de resurreccion, que esa manana estaba la virgen muy triste preparando el desayuno para los apostoles ( ellos estaban dormidos aun) cuando sele aparecio su Hijo amado…..y yo me imagino la cara de ELLA llena de sorpresa,confundida,y sobre todo alegria y lagrimas en su rostro. Me ha llenado profundamente, y espero tenerla en mi corazon.

  4. Hoy os envío la letra de 2 canciones a María, que siempre me han llenado:

    —————————————————————————————–

    OH MARÍA, MADRE MÍA

    Oh María, Madre mía, oh consuelo del mortal,
    amparadme y guiadme a la patria celestial
    amparadme y guiadme a la patria celestial.

    1. Con el ángel de María las grandezas celebrad;
    transportados de alegría sus finezas publicad.

    2. Salve, júbilo del cielo, del Excelso dulce imán;
    salve, hechizo de este suelo, triunfadora de Satán.

    3. Quien a Ti ferviente clama, halla alivio en el pesar;
    pues tu nombre luz derrama, gozo y bálsamo sin par.

    4. De sus gracias tesorera, la nombró tu Redentor;
    con tal Madre y medianera, nada temas, pecador.

    5. Pues te llamo con fe viva, muestra oh, Madre tu bondad;
    a mí vuelve compasiva, tu mirada de piedad.

    6. Hijo fiel quisiera amarte y por ti no más vivir;
    y por premio de ensalzarte, ensalzándote morir.

    7. Del eterno las riquezas, por Ti logré disfrutar,
    y contigo sus finezas, para siempre publicar.
    —————————————————————————————–

    MARÍA, MÍRAME
    MARÍA, MÍRAME,
    SI TÚ ME MIRAS
    ÉL TAMBIÉN ME MIRARÁ
    MADRE MÍA, MÍRAME
    DE LA MANO LLÉVAME
    MUY CERCA DE ÉL
    QUE AHÍ ME QUIERO QUEDAR.

    1. María, cúbreme con tu manto,
    que tengo miedo, no sé rezar,
    que por tus ojos misericordiosos
    tendré la fuerza, tendré la paz.

    2. Madre, consuélame de mis penas,
    es que no quiero ofenderle más
    que por tus ojos misericordiosos
    quiero ir al cielo y verlos ya.

    MARÍA, MÍRAME…
    …EN TUS BRAZOS QUIERO
    DESCANSAR.

  5. sin ELLA nada sería igual.e GRACIAS MADRE POR ESTAR, por confiar y enseñarnos las palabras mágicas HÁGASE TU VOLUNTAD

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