VIERNES SANTO 2012: ¿ENCONTRAMOS A CRISTO EN NUESTROS DÍAS?


Hoy, Viernes Santo del año 2012, quiero aprovechar para hacer una segunda entrada. Un post especial, el día que muere Cristo, convencido que en su resurrección se nos volverá a manifestar en nuestras vidas mediante los acontecimientos y a través de las personas con las que convivimos. De una forma y otra, Cristo sigue estando presente en nuestras vidas dos mil años después.

Unas veces serán las propias experiencias las que nos hacer saber que El está ahí, y otras vemos como, pisando el mismo suelo que tú y que yo, se nos manifiesta envuelto en personas a los que les vemos la cara y que con sus hechos nos vienen a demostrar que en ellas Dios se sigue haciendo presente.

Desde hace un tiempo abordo de puntillas el tema del sufrimiento. Trato de encontrar qué es realmente lo que Dios nos quiere decir a través de esas vidas de dolor que muchos han de sufrir, aun sabiendo que al sacar este tema me arriesgo a herir la sensibilidad de quien lo padece, en el que no dejo de pensar cuando escribo sobre su pena.

De los numerosos casos y situaciones de la vida real que se comparten en este blog, solo en una ocasión se le ha puesto nombre e imagen real al protagonista. Trato que sea el fondo y no la forma lo que nos quede del mensaje que cada día Dios tiene a bien compartir a través de mis escritos.

Fue en febrero de 2011, cuando escribí una carta a Dios para hablar sobre el sufrimiento y pude hablar de Patricia.

Seguramente fue nuestra intercesora ante Dios la que nos puso a ambos en el camino. Imagino que nuestra santa llevaría un día el dossier de Patricia y el mío en la misma carpeta cuando iba a despachar con el Padre y al final se tuvieron que mezclar los papeles.

Aunque no vivíamos a mucha distancia, y sabía de su enfermedad, no participaba de ella. Igual te suena esta situación, pues de cuantos de nuestros vecinos sabemos su dolor y qué poco nos cuesta bajar por la escalera para no coincidir en el ascensor…

Meses después de ella comenzara a seguir este este blog, un día en el que se acercaba a la capilla donde se conservan los restos de la intercesora de la que hablamos, se dio la casualidad ¡¿?!!, de que nos encontrásemos. Fue la última vez que la vi. Me quedo con esta imagen y aquel recuerdo.

Patricia sufría una enfermedad a la que la medicina había puesto fecha de partida para mudarse a la casa del Padre, donde la esperaba su padre, el Angel que la sostenía en su dolor, que ella se encargaba de traducir en carga llevadera de cara a su familia.

Sabemos que la vida pública de Jesucristo fueron 3 años. El pulso de Patricia a la vida tras conocer su enfermedad tuvo una duración similar. Pese a que la lógica médica dijera lo contrario, con ella ocurría algo parecido a lo que nos contaba el evangelista Juan sobre Jesús, “…querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora” (Jn 7,1-2.10.14.25-30)

A Patricia no la pudieron echar mano porque a ella, sin saberlo, le estaba tocando ser un Cristo del siglo 21.

Después de caminar con nosotros en su dolor, Ella entró en la casa de Dios el sábado de Pasión. El Señor había decidido que esta Semana Santa ya la iban a vivir juntos.

Seguramente, a lomos de esa borriquilla, ambos entrarían con gozo a su nueva casa. Con gozo y con pena por los que se quedan, pero segura que desde su nuevo hogar va a seguir brillando más que nunca, porque ahora no habrá tratamiento que la debilite, en su papel de esposa, hija, hermana, madre y abuela.

Nunca lo había pensado antes, pero al conocer su partida, me han venido a la mente muchos paralelismos de su vida con la de Jesucristo. Por cuánto vivió, por cómo sufrió y por todo lo que nos enseñó.

En mi entrada de hace un año, escribía que “…ver la sonrisa de Patricia, hace que me plantee si alguna vez he sufrido en la vida, porque yo no se sonreír así….”. No se sonreír así, no. Es cruel asumirlo para los allegados, pero sufrimientos llevados con la gallardía que lo ha hecho Patricia, sirven para que muchos de nosotros sepamos valorar cuánto tenemos cuando solo decimos tener problemas. Sin casos como el de ella que ha sido capaz de dignificar una enfermedad hasta el límite el mundo carecería de sensibilidad alguna, y ella, como Cristo, enseñando con sus hechos cómo hemos de afrontar los demás nuestros livianos inconvenientes del día a día, amando a los suyos como seguro nadie los ha amado en la debilidad y sufriendo hasta el final para no abandonar esta casa, aun sabiendo que se mudaba a la casa de Dios.

Es normal que al final no se quisiera marchar, también le ocurrió al mismísimo hijo de Dios, cuando en el Getsemaní. “…suplicaba que a ser posible pasara de Él aquella hora. Y decía: «¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa” (Mc 14:36)

Seguramente, para sus adentros y con la dignidad de primera calidad que había forjado estos años, sin soltar la mano de la hermana que la sostuvo todo este tiempo, acabaría asumiendo la voluntad del Padre y, de nuevo, repetiría las palabras del Cristo orante de los olivos: ” … no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú…” (Mc 14:36)

Y más pronto que tarde, volverá a encontrarse con los que ha dejado, que estarán adormecidos por el dolor y Patricia completará este pasaje evangélico: “…viene entonces y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «Simón, ¿duermes?, ¿ni una hora has podido velar? Velad y orad, para que no caigáis en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil”.(Mc 14:38)

No me cabe duda que el deseo de Patri no será otro que no se duerman ahora los que ella se encargó de dejar despiertos con su ejemplo. Caer ahora sería el desprecio mayor que se le puede hacer a quien los sostuvo con su dolor disimulado y tan valientemente defendido.

Cuanto antes sepamos reaccionar y saber que un Cristo pisó nuestros pasos para decirnos cómo se camina en el dolor amando a los demás, antes estaremos honrando a Patricia.

Los que han sufrido con ella estos años, si hacen el balance, aun a sabiendas que siempre jugaron en desventaja, saben que Patricia ganó este partido, aunque el marcador diga lo contrario tras su marcha.

Este Cristo que le tocó ser a ella nos ha enseñado a los demás a sufrir por lo que realmente que hay que hacerlo, que no es otra cosa que querer a los demás como nadie los ha querido, entregando todo su amor sin medida a quienes tuvieron la suerte de conocerla.

Las palabras de San Agustin, hoy las dirige Patricia a los que se quedaron:

No llores si me amas…
Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo…
Sí pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos…
Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso…
Si por un instante pudieras contemplar como yo la belleza ante la cual las bellezas palidecen…
¡Cómo!… ¡Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y amarme en el país de las inmutables realidades?
Créeme. Cuando la muerte venga a romper las ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban;
cuando llegue el día que Dios ha fijado y conoce, y tu alma venga a este cielo en el que te ha precedido la mía…
Ese día volverás a verme.
Sentirás que te sigo amando, que te amé, y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis feliz.
Ya no esperando la muerte, sino avanzando conmigo, que te llevaré de la mano por los senderos nuevos de luz y vida.
Enjuga tu llanto y no llores si me amas.

San Agustin

Lázaro Hades.

Con todo mi cariño y amor a la familia de Patricia y a ella que seguro habrá leído este post desde su nueva casa.

5 comentarios

  1. Animo hermanos: Jesucristo en el dia de hoy a muerto por nuestros pecados, pero resucitara para que todos nos salvemos, Dios nos ama tal y como somos.

    Me ha impresionado en este dia ver las palabras de San Agustin, es un verdadero cantico al cielo, donde todos estamos invitados. Solo nos queda tener las lamparas llenas de aceite, porque no sabemos ni el dia ni la hora.

    Acogerme a la Cruz y poder besarla es lo que hoy deseo.

  2. No podía tener mayor homenaje,que el que tu le ofreces.

    Un cariñoso saludo emocionada.

  3. Por lo leido una mujer muy valiente, así como guapa.
    Estará disfrutando de su nueva vida

  4. Os acompaño en ese sentir.
    Dios reconforta en los momentos más difíciles, aunque lo difícil y humano es creer que el Autor de la Vida nos lleva de la mano.
    A ellos hacia su Corazón Misericordioso, a nosotros en nuestra vida diaria.
    Apoyémonos en María que sabe lo que es perder un ser querido viéndolo sufrir (y de la manera más cruel).

    Gracias, Lázaro, por ser el bálsamo que el Señor utiliza para sanar nuestras heridas y que encuentres en nosotros también el apoyo que, como humanos, necesitamos día a día.

  5. Un gran homenaje a Patricia, como me gustaría vivir el sufrimiento en silencio, ofrecer mi dolor y dar gracias a Dios por haber sido escogida por El

Anímate a dejar tu comentario. Comparte tu fe!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s