ACERCAR LA CAMILLA DE LOS AMIGOS


«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda». (Juan 5, 1-16)

Esta cuarta semana de Cuaresma las lecturas cambian de orientación. Hasta ahora se nos iluminaba día a día a lo largo de un camino de conversión y a partir de ahora, el evangelista Juan, que nos acompañará hasta Pentecostés, nos muestra a Jesús como modelo del cambio de Pascua y de nuestra lucha contra el mal, a lo largo de un camino de creciente oposición por parte de sus adversarios que lo acabarán llevando a la cruz.

En el Evangelio de hoy, Jesús es repudiado por los jefes judíos, ¡por curar en sábado!. Puedes leerlo completo pulsando aquí

A una piscina de aguas curativas acudían los enfermos para tratar de sanar sus males sumergiéndose en ella. Muchos de ellos, debido a su incapacidad física, eran incapaces de tirarse a la piscina sin la ayuda de otros (esto de “tirarse a la piscina sin ayuda de otros” me suena a situaciones de hoy en día), y necesitaban amigos que acercasen sus camillas hasta el borde.

Jesús vio a este hombre que llevaba 38 años enfermo, y le hizo una pregunta que precedió a una orden:

¿Quieres curarte?

Levántate, coge tu camilla y anda.

Parece que nos lo está preguntando a nosotros. Basta con que supongamos cualquiera de los males que nos asolan en la primera pregunta y que reafirmemos nuestra confianza en El para saber que podemos salir andando aceptando su invitación con firmeza.

Sin embargo hoy me quiero quedar en la situación de ese enfermo que no tenía a nadie que cogiera su camilla para acercarlo a la piscina.

Cuántos de nosotros vemos a muchos de nuestros semejantes en situaciones complicadas y miramos para otro lado con tal de no complicarnos la vida agarrando su camilla.

Lo fácil es seguir caminando por el borde de mi piscina y zambullirme cuando me apetezca.

Lo difícil con esta actitud, será conseguir ver todas las camillas vacías al borde del agua como nos muestra la imagen de hoy.

No siempre está ahí el amigo que necesitas o que esperas en cada momento.

Encontré un texto que he retocado un poco para ayudarnos a reflexionar sobre los amigos. Los que tantas veces nos han acercado la camilla…y a los que a lo mejor nosotros no hemos correspondido.

A LOS AMIGOS

Qué agradable es estar enamorado y llamar a tus amigos para contárselo…

Qué agradable es estar triste y tener a alguien que te escuche llorar y que te preste sus lágrimas si se acaban las tuyas…

Qué agradable es sentir que en tu buzón de voz siempre encontrarás un mensaje de alguno de tus amigos criticando la voz que tenías cuando grabaste el saludo…

Qué agradable es saber que cada vez que pelees con tus padres tendrás un amigo que diga: “todos son iguales”… o que sólo te diga: “… es que esta vez te has pasado”.

Qué agradable es abrir el correo y encontrar un mensaje donde tus amigos te cuentan toda su vida, con todo y detalles, aunque tu ya la sepas…, o que no recibas ni un e-mail, pero sepas que ellos recibieron los tuyos…

Qué agradable es que llegue tu cumpleaños y no puedas celebrarlo porque piensas que todos tus amigos pueden venir a tu casa…, aunque sepas que la mitad va a recordar tan importante día después de las 4 de la tarde; que un 25% comienza a felicitarte tarareando el cumpleaños feliz; que un 20% no te ha enviado un “whatsapp” o ni entró en tu muro de Facebook; que un 2% te llama, o dos días antes, o un día después (¡equivocado!); que un 2% no sabía ni que día era; o que un 1% te llame a tu casa y se ponga a hablar contigo sin darse cuenta que ese día te hacías más viejo.

Qué agradable es que estés de viaje y no te alcance el dinero gastándolo en regalitos para tus amigos.

Qué agradable es llegar de viaje y encontrar a tus amigos deprimidos porque no estabas con ellos y al mismo tiempo felices porque ya llegaste.

Que agradable es recibir correos-cadena de tus amigos cuando ya les dijiste que los odiabas y ellos sólo te dicen: “¡Este sí que es bueno!”.

Qué agradable es estar a miles de kilómetros y recibir noticias de tus amigos.

Qué agradable saber que tus amigos cuentan los días para verte.

Qué agradable es tener a quien contarle todas, todas, todas nuestras cosas.

Qué agradable es tener a alguien que te diga: “Perdona que te lo diga, para algo soy tu amigo, pero: Te lo dije”.

Qué agradable es tener a un amigo que te acompañe a practicar tu deporte preferido (¡aunque no le guste!).

Qué agradable es tener a alguien que entienda que confundiste su amistad.

Qué agradable es tener a alguien que comprenda que ya no lo quieres ver más hasta la próxima semana…

¿Por qué no te observas ahora a ti mismo?

¡Mírate!…

Cuántas personas que llamaste amigas, hoy ya no lo son…

Cuántos de los que querías tener como amigos, hoy ya sólo son conocidos…

Puede que hoy te sobren dedos de las manos para contar quiénes son tus verdaderos amigos.

Piensa que de todos los que has tenido ¡son pocos los que han quedado!…

¡No los pierdas!

Seguro que hay alguno que lo ves cuando recuerdas tu pasado, cuando miras el futuro y ¡ahora los sigues viendo en tu presente!…

¡Ellos son lo mejor!

Y más allá de todo eso, ¿por qué no dejas de ver TU pasado, TU presente y TU futuro y giras la mirada a ese tiempo, pero en la vida de TUS AMIGOS,  mirando su corazón y tratando de ver si el nombre que tienen grabado como MI MEJOR AMIGO te lo has ganado tú?.

“Muéstrate tal como eres, pues tienes cualidades especiales que te han sostenido hasta ahora y que siempre te sostendrán”.

Piensa a cuántos amigos hoy les está haciendo falta que seas tú el que acuda a ayudarle a mover su camilla, para poderse curar o para comenzar a andar.

·

Lázaro Hades.

5 comentarios

  1. Hoy tu entrada me llega profúndamente al corazón…llevo una temporada que no se nada de una muy buena amiga…no me escribe…no me contesta…quiero ayudarla …todos los dias rezo por ella.
    La extraño mucho 😦

    Un cariñoso saludo.

  2. Sin comentarios.Solo uno,un millon de gracias por estar siempre que lo necesito con tus entradas diarias y tus consejos.Gran tarea la tuya Lazaro.Dios te lo page.Besos.

    • Gracias Mario, me alegra leerte por aquí de nuevo.
      Aprovecho tu comentario para dejar otro mensaje a propósito de esta entrada.
      La piscina de la que hoy habla el Evangelio tenía una extraordinaria propiedad curativa, pero solo cuando sus aguas se removían. Esto ocurría espontáneamente y hasta que este fenómeno se generara, en los soportales que la rodeaban aguardaba mucha gente con todo tipo de males.
      Cuando las aguas se agitaban los enfermos se apresuraban a meterse y no todos llegaban a tiempo debido a sus impedimentos físicos (ciegos, cojos, inválidos…).
      Muchos de ellos no podían “curarse” sin la ayuda de otros que les acercaran en esa camilla en la que estaban postrados. Nunca llegaban a la salvación pese a estar tan cerca.

      Jesús curó a un enfermo que llevaba ¡38 años! esperando a poder meterse en el agua.

      Fíjate qué paciencia y cuánta perseverancia hay que tener para sentirte aliviado.
      Lo más curioso de este relato es que al final, la sanación para el enfermo no estaba en el agua curativa, sino en el manantial de vida de Jesucristo que solo tuvo que decirle “levántate y anda” cuando menos se lo esperaba.

      Un abrazo!

  3. ¡… Pero que bonita entrada! Gracias Lázaro, que vea cuando haya camillas que necesitan de una mano, y por supuesto gracias a todos vosotros que estáis ahí ayudándome cada día sujetando la mía. GRACIAS LÁZARO.

  4. Qué hermoso es tener jóvenes que tienen al Señor en su corazón y lo quieren expandir por todo el mundo con estos medios. Sois geniales. A mi este día con tu reflexión me ha animado para reflexionar y saber que tambien necesito ayuda como tambien tengo que salir de mi misma y entregarme al más necesitado. Gracias. Paquita

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