A MEDIO CAMINO DE LA CUARESMA


“…el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos” (Mateo 5, 17-19)

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Bueno, pues ya hemos recogido el fruto de media Cuaresma, hoy ya hace 3 semanas del miércoles de Ceniza y nos queda menos de lo andado para culminar el sendero que nos lleva al repecho previo, la Pasión, que está justo antes de divisar la cima de la resurrección: la Pascua.

¿Y cómo has llevado tú estos primeros 20 días cuaresmales?

Hoy he traído al sidebar, el margen izquierdo de esta página, la imagen que usamos el martes previo a la Ceniza.

¡Qué bien se presentaba la Cuaresma antes de comenzar a andar! Qué buena pinta tenía ese campo de lavandas que estamos usando como símbolo de este tránsito y que poco a poco atravesamos juntos.

Si hace tres semanas presentaba ese aspecto impecable, mira ahora qué pinta tiene mi Cuaresma. Con la mitad del fruto ya recogido, dando una imagen descuidada y desaliñada, donde todo eran caminos impolutos de color violeta ahora ya aparecen unos matojos amarillos, el cielo limpio y despejado que antes se abría a la Pascua ahora lo tapan un montón de árboles… desde luego no me había imaginado presentar esta imagen de la Cuaresma a medio camino.

¿Pero que quería? ¿Qué pensaba yo que era esto de la conversión? Estaba convencido de que se trataba de una puesta a punto, de un cambio de aspecto interior, vamos que creía que me iba a hacer un lifting en el alma, y resulta que me están saliendo más arrugas.

Al principio todo eran deseos de ayunos (ideales) y mortificaciones (light) bien planeadas. Luego llegaron algunos imprevistos que como no nos gustaban, tratamos de convalidarlos como sacrificios y al final de lo que estamos ayunando es de ilusión y de ánimo.

¡¡Venga, arriba!!, ¡¡VAMOS!! Que esto lo tenemos ya hecho. Que la Pascua nos va a llenar de cosas buenas y tendremos 50 días para celebrarlo.

Y es que no me queda otra que dar ánimos. Porque vaya semanitas de oír lamentos y desalientos tanto dentro como fuera del blog. La verdad es que algún que otro palo también me he llevado yo, pero ¿quién no los soporta?, sea Cuaresma o no. No nos vayamos a martirizar ahora con la excusa de estos cuarenta días.

Recuerda que decíamos que este tiempo era para prescindir de mucho, para mirarte a ti y encontrar a Dios e ilusionarte con El. Pero no dijimos que era no dejar de mirarme a mi para que no haya dios que vea otra cosa y acabe perdiendo la ilusión.

Que si estoy mal, que si no puedo, que esto me supera, que si una lágrima, que si derrumbado, que si otra lágrima… ¿y no te ocurre que cuando tienes un problema, se te vienen a la mente todos los otros mini problemas que tenías para que parezcan ahora una montaña de problemas?

Pero no he leído en ningún sitio que Cuaresma es tiempo de quejarse.

Ahora, una cosa, si el lamento es para percutir, adelante, dispara lamentos. Todos los que quieras. No dejes de expresar lo que sientes si eso te ayuda a poner en orden el desazón con la intención de segarlo como las plantas de lavanda que ya hemos pisado.

Hay algunos de nosotros que corrigen con demasiada frecuencia a otros hermanos que expresan sus miserias. Como si enumerarlas no te hiciera merecedor del título de cristiano. Cada día me encuentro más académicos de la fe. Aquellos que no pisan más allá de lo que debería entenderse como buen andar, que viven por mostrar el lado más gentelman del católico. En ocasiones llega a ser obsesivo el deseo de aparentar ser un perfecto católico cuando esto de la fe es tan imperfecto como aglutinar sin orden una serie de sentimientos a flor de piel para presentárselos a alguien que puso a su Hijo en una Cruz para que nos abriera las puertas del Cielo. Y si te tienes que apoyar en el bastón de tus hermanos en la fe para conseguirlo, bienvenido sea, que para eso estamos.

Presenta tus sentimientos en Cuaresma que Dios se ha puesto a segarlos y recolectarlos para que en la última semana de Pasión se puedan reciclar y convertirlos en una Resurrección que nos va a traer esperanza sin cuantía definida.

Pero eso sí, no los recolectes para echarte a dormir. Saca ese dolor, preséntalo y ponte a trabajar. Aunque solo con Dios basta para salir del bache, El necesita de unos brazos y unas piernas que le ayuden a recoger.

Ponle nombre y dimensión a tu problema, y ponte a adentar tu parcela, que nos queda medio camino de Cuaresma por recorrer y el repecho más duro viene al final.

Lázaro Hades.

5 comentarios

  1. Unos todo el día quejándose y otros los perfectos católicos…que razón tienes Lázaro,yo soy del grupo quejica 😀

    Animo a todos en el último repecho 😀

    Un cariñoso saludo.

  2. ¡¡¡¡Vamos!!!!. Claro que SÍ podemos, como cuando animamos a nuestro equipo favorito que decimos: “PODEMOS”, pues en Cuaresma los cristianos decimos “CLARO QUE PODEMOS, CONTIGO SEÑOR POR SUPUESTO QUE PODEMOS, JUNTOS”.

  3. Hoy el Señor me lleva a no negarlo, que este dispuesto a anunciar a su hijo Jesucristo. Con el Espiritu Santo, que es el que me da fuerza podre.

  4. Mortificación= alegría en todos los atibajos, en todos los disgustos, en todas las sorpresas que cada jornada nos presenta.
    Cuaresma= ilusión, promesa, deseos inmensos de ser fiel, de intentarlo. ¡Intentarlo, intentarlo!. Dejar que Dios haga
    Un fuerte abrazo

  5. GRACIAS, UNA VEZ MÁS DIOS NOS HABLA POR TU MANO que escribe lo que EL te manda. Mi marido UN PERFECTO CATOLICO, lo ha leido a mi lado.

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