USA EL BASTÓN ADECUADO PARA APOYARTE AL ANDAR


“…Ningún profeta es bien recibido en su tierra.” (Lucas 4, 24-30)

Un día se acercó a hablar conmigo una de esas personas con las que basta que sea la segunda vez que coincides con ellas para darte cuenta que usamos el mismo idioma, que tenemos la misma talla de corazón y que por ello, se nos hace fácil intercambiar experiencias religiosas sin pudor, algo que normalmente tenemos vetado en la mayoría de las conversaciones intrascendentes con las que rellenas muchas tardes de sobremesa desaprovechadas porque nuestra vanidad impide desahogar sentimientos oprimidos por miedo a sentir ridículo al ser revelados y el contenido de muchas charlas circula solo en torno a lo bueno que está el cafelito que nos estamos tomando.

El intercambio de experiencias interiores entre las personas es algo que se facilita exprimiendo un verdadero sentir cristiano. Desmontando con valentía los envoltorios artificiales que esconden nuestro yo verdadero y dando licencia para salida espontánea a lo que verdaderamente pensamos.

Con esto se consigue insertar en nuestro adn de hombre viejo lo necesario para amarnos los unos a los otros de la misma forma que El que inventó todo esto nos ama a cada uno de nosotros.

Jesús humano es quién más debe enseñarnos a vivir en lo divino. El mismo que horas antes de morir sudaba sangre para suplicarle a su padre que no le diera de beber el cáliz que se le venía encima porque se adivinaba muy duro para El, pero que tardó muy poquito en asumir que la voluntad que se tenía que cumplir no iba a ser la suya.

Quién de nosotros no se ha visto alguna vez identificado en el hombre Jesús como aquel del Getsemaní, tirado, atormentado y arrinconado por los acontecimientos que le estaban sucediendo. Hundido al comprobar que hasta quienes habían estado con él hasta ese momento se quitaban de en medio y cambiaban su amistad por un saquito de míseras monedas.

Y si lo sufrió el Hijo de Dios, a quién tu sigues con fidelidad desde que tienes uso de razón, ¿qué razón hay para que sean de nuevo los que te rodean los que te aparten de él?. ¿Es que no nos sirvió su ejemplo?

El se dispuso a sufrir un Calvario aceptando que la voluntad del Padre estaba por encima de cualquier miseria humana. Nosotros ante nuestros mini-calvarios optamos con demasiada facilidad por el “yo no puedo”.

Nuestros mini-calvarios no nos suelen llevar a la muerte. Más bien al contrario, nos llevan a la vida. A la vida de aquí abajo. A esa que se va cociendo gracias al fuego que nos quema a través de los acontecimientos. Nuestras experiencias vividas y las que vivimos junto a nuestros hermanos, si estamos atentos a lo que les pasa, nos van a servir de apoyo en nuestro caminar.

He buscado el significado de la palabra “bastón” para poder explicarme. Según la RAE: Vara con puño para apoyarse al andar.

En nuestro andar nos vamos a encontrar muchas dificultades que nos impidan seguir haciéndolo con fluidez. Los cristianos tenemos una ventaja: tenemos muchos hermanos dispuestos a ayudarnos a ser el bastón adecuado en el que apoyarse en cada momento. 

Es importante atinar con el bastón que necesitas en cada circunstancia. Los hay que van bien en terreno pedregoso, otros que son para asfalto y otros para caminar por la arena , que de esto hay mucho en desiertos de Cuaresma.

Ante muchas dificultades para desarrollar con plenitud nuestra vida espiritual enseguida miramos por el espejo retrovisor para ver si aún sigue cerca el camino de vuelta. Y ese camino de tirar la toalla esta realmente cerca, no hay que mirar muy hacia atrás ya que hasta avanzando, son numerosos los atajos que nos muestran vías más fáciles que un andar como Cristo con una corona de espinas que oprime nuestra felicidad.

Pero alcanzar esa felicidad en el tránsito es algo que se obtiene a base de bastones. De reconocer que no llegas, que esto no lo puedes hacer tú y pedir a Dios que te ponga los medios para hacerlo. El se encargará a través de los acontecimientos de irte enviando los apoyos necesarios para andar.

Puede ocurrir  que pensabas que el bastón más adecuado, el paradigma de vivir la fe  era una persona o en un colectivo cristiano en concreto. Seguro que has pensando en alguna ocasión algo como que “este tipo de personas tienen que ser el cristiano ideal”.

Y con el tiempo descubres que ese bastón en el que te apoyabas no era como tu pensabas. Nunca pensaste que aquel religioso llegaría a comportarse de esa forma, o que aquel predicador se olvidaría del ejemplo. Incluso esto puede ocurrirte con el personaje Lázaro Hades. Idealizas a un tipo porque escribe unas cosas interesantes y  luego descubres que detrás no hay nadie. Precisamente por eso he insistido tanto en que estos mensajes lleguen a vosotros a través de un pseudónimo, de un personaje. Se trata de ayudar a entender que lo importante no es el mensajero, sino el mensaje, y nunca el mensaje de Jesucristo nos lo deben distorsionar las personas.

Nos pasa que cuando compruebas que quien se sacó el carnet de cristiano, lo tiene caducado, deformado y en ocasiones mal usado, y se te caen todos los palos del sombrado.

Eso suele ocurrir cuando las personas no nos dejan ver a Dios.

Es cuando nos dan ganas de tirar la toalla. De abandonar porque esto no es como yo creía que era.

No soy nadie para decirlo, pero me atrevo a afirmar que nunca debemos dejar de comulgar con Jesucristo a causa de una conducta indigna de quien porta el hábito que deshace al monje. He oído en demasiadas ocasiones para mi gusto, aquello de “yo no comulgo porque no estoy de acuerdo con…” o “no puedo porque ese comportamiento de quien dice ser…” “…y esto me genera un odió que me impide comulgar…”.

C0n ese odio vas y te presentas ante Dios en la Eucaristía. El se encargará de arreglarlo. Pero comulgando. Si te invita a comer, no le hagas el desprecio de dejarle el plato sin tocar sobre la mesa. La mejor forma de dar una bofetada sin forma a quien te oprime es cambiarla por una Forma Sagrada.

Muévete un poco y fíjate bien, que detrás de ellos sigue estando El.

Mientras tanto apóyate en los bastones más cercanos: tu familia y tus hermanos.

·

Lázaro Hades

9 comentarios

  1. Saberme apoyar,ese es mi ruego.

    Un cariñoso saludo.

  2. Que bueno…Siempre veo al espiritu Santo dirigiendote Lázaro….y cuando ves que “mis bastones” no sirven….he encontrado mi mejor Bastón y es la Cruz Gloriosa de mi Señor Jesus.
    Y el Tener una Familia inmensa de Hermanos en Cristo ha sido mi Salvacion…….Asi que recibe mi abrazo en El y adelante con los faroles…Hoy será un dia para dar Gloria a Dios justo donde creamos que peor lo hacemos…El en esos momentos se cubre de Gloria!!

  3. En algunos momentos de mi vida tengo la sensación de ir arrastrándome, gracias a bastones que me pone el Señor me voy levantando poco a poco, a gatas, con una rodilla en el suelo… Gracias Señor y también gracias a ti Lázaro que eres un bastón que necesito tener todos los días cerca y que busco cada mañana para poder continuar el día y llegar a la noche. MUCHAS GRACIAS.

    • Querida Nieves,
      No te canses nunca de usar los bastones. Usa, guarda y conserva cada uno de ellos. Porque no hay nada que le de más lustre a esos puños que los finalizan que un uso continuado. Es la forma en que tus hermanos se sentirán agradecidos, cuando acudes a ellos para tratar ver la luz de Dios que sin saber ni por qué ni cómo (la irrazonabilidad de nuestra fe) a través de determinadas personas, aparece con un brillo inusitado que te aporta una claridad en tu relación con el Señor que no estás acostumbrada a recibir. En ese caso, usa sin miedo ese bastón, no se va a desgastar mientras Dios quiera que esté ahí.

      Que Dios te bendiga.

  4. Me ha gustado mucho el cometario sobre los bastones de hoy:
    Pues es cierto que muchos momentos de mi vida he necesitado estos bastones para poder seguir hacia delante. Sobre todo apoyado por los hermanos en la oracion.

    • Querido Juan José,
      Veo que tus visitas comienzan a ser frecuentes y tus comentarios acertadísimos siempre, dan mucha más luz a lo escrito en este blog.
      Te doy gracias por ello.
      Que Dios te bendiga.

  5. Yo también los utilizo,como Gosspi y Nieves,el evangelio,visitar cada día esta página…apoyarte ,cuando lo que hay a tu alrededor,no te termina de sostener.

    • Querida –:
      Es necesario ser consciente que lo que hay alrededor es parte del escenario de la obra que estamos interpretando mientras transitamos por esta vida. Es el atrezzo o la decoración inventada a la que a veces recurrimos para crear una atmósfera que creemos ideal y que comprobamos con el tiempo que se esfuma con demasiada facilidad.
      Por tanto, insisto en la misma idea que le transmito a Nieves. No te guardes ningún bastón para días especiales, ni tengas miedo en desgatar el que más necesites en cada momento: Evangelio, página o hermanos en Cristo dispuestos a ayudar. Mientras estén rozando a Dios, cualquier bastón ayudará a sostener lo que por momentos parece insostenible. No dudes en recurrir a él.
      Que Dios te bendiga.

  6. Querido Lazaro gracias por tus palabras que se ajustan tan bien a la realidad que estoy viviendo.
    en la vida van pasando nubarrones, y precisamente en esos momentos lo que hemos de hacer es dejarse llevar y ESPERAR… a que pasen las tormentas.Ya vendran otros momentos y mientras tanto como tu muy bien dices :bastones cercanos el de la familia, porque ese baston si que tiene como raiz a DIOS.

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