LUNES I DE CUARESMA: LA CARA DE CARLOS, LA CARA DE LOS DEMÁS.


“…tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme”  (Mateo 25, 31-46)

Será difícil que se me olvide la cara de Carlos. Era la cara de una etapa ganada. La cara misma de ese corredor que después de subir una durísima escalada a una cima puede coronarla con éxito.

Esa cima no es más que el primer paso de una serie indefinida de las escaladas que le han tocado subir para dibujar un recorrido que solo Dios sabe la dimensión que tendrá. El tránsito, mientras tanto, será el que forje su joven carácter y en parte, el de las personas que suben junto a él la empinada montaña de la vida.

Pero, ¿Quién es Carlos?

Carlos le ha puesto cara a la perseverancia, a la lucha y a las magulladuras que deja la pelea, a un ir y venir del dolor con alforjas llenas de fe que hacen que la carga sea pesada pero el yugo más llevadero.

Dentro de esas historias pseudo reales que comparto con vosotros, hoy me inspira uno de carne y hueso, pero estoy seguro que cada uno de nosotros tenemos a un Carlos. Alguien a quien amas y con quien compartes un cariño que no se pude cifrar de un modo humano pero que transita por el dolor, ya sea en forma de enfermedad física, psíquica o espiritual. Cualquier modalidad de sufrimiento o penuria nos hace fácil, por desgracia, tener a uno de ellos cerca de nosotros.

En ocasiones podemos vivir momentos como el de mi Carlos, en las que se ve algo de luz al final de estrecho túnel y en el que al verle la cara puedes adivinar una victoria sufrida, y aunque solo sea una etapa, esto ya es más que una victoria.

Con Carlos le pongo nombre a esa dificultad que a todos se nos plantea en la vida y a la que no sabes por donde hincarle el diente. Que crees que será la que agote hasta la reserva el combustible de tu fe y lo que te hará pensar que ya no sientes el aliento de Dios tan cerca como lo sentías antes.

Mirando la imagen con la que hoy acompañamos esta entrada comenzarás a comprender porqué traigo la imagen de un ganador  para relacionarlo con el Evangelio de este primer lunes de Cuaresma.

Normalmente en la foto de la victoria siempre aparece un primer plano del ganador, pero si te fijas, detrás del vencedor, de una forma más desenfocada hay alguien más. Alguien sin el cual el primero no habría podido llegar a levantar los brazos victoriosos señalando a Dios.

Imposible no traer hoy las palabras de San Juan de la Cruz, “…al atardecer de la vida te examinarán del amor”. Detrás de un Carlos siempre hay alguna persona a las que le sobra lo que el santo dice que nos elevará la nota final.

En mi historia, la cara de Carlos ilumina a una madre que trabaja con y para él en la subida a esta montaña que es tan alta que las nubes no dejan ver la cumbre, pero el primer repecho, a priori inimaginable de coronar, ya está saldado.

En la foto de hoy veo a esa madre sudando sangre detrás con las costillas hincandas en la bicicleta como ese ciclista extenuado y desenfocado, pero reventando de ese aire que explota dentro de ti cuando te emocionas y que te sale hasta las orejas cuando lo ves levantar los brazos con el índice clavado en el corazón de Cristo, exclamando cual Tomás “Señor mío , Dios mío” …me has traído hasta aquí después de haber pasado una época en la que aunque te quería ver, no podía ni mover ni un dedo que me acercara a ti. Gracias por haber sido tú el que me cogiera en brazos.

La manera de caminar por la vida es la que revela quiénes somos y cómo somos.

En caso de desprendimiento de si mismo como estas madres coraje a las que lo único que les sobra es tiempo para los demás se hace fácil entender lo que hoy nos pide Jesús a través del Evangelio al decirnos que lo que hacemos por los demás es lo que da la medida de la calidad de nuestro corazón.

Desde un vaso de agua que das cuando no te lo pidieron, la visita a un enfermo que no te esperaba o un simple vestido compartido, ya son gestos que ablandan la dureza de nuestro corazón y que ayudan a entender que los demás están con la boca abierta como pajarillos esperando a la madre para que le llevemos algo que los alimente.

“Todos tenemos una cruz, bastante tengo yo con lo que tengo…” ¿Cuántas veces has oído eso de alguien al que le cuentas algún sufrimiento? No hace falta que le cuentes un problema tuyo, basta con le hables de un tercero que necesita ayuda.

Vivir desentendido de los demás es también vivir desentendidos de Dios.

Vivir cerrados a los demás es vivir cerrados a Dios.

Yo he tenido la suerte de comprobar que existen personas muy cerca de mi que están descentradas. Sí, descentradas de sí mismas y centradas en el otro. Tienen un entrenamiento basado en la práctica general de ayuda a los demás y claro, cuando les ha llegado la hora de su Carlos esto se les ha hecho duro, obviamente no hay pócima para la felicidad, pero están curtidos de tal manera en el desprendimiento, que el estado de forma adquirido en la fe para ganar la primera etapa al dolor,  es digno de asombro en la misma medida que admiración.

El éxito en la superación de problemas, de gestión de enfermedades difíciles, hasta de alargar plazos de vida que doctores marcan cruelmente con días contados como si esto dependiera de la ciencia, no sería posible sin la ayuda que hay detrás del protagonista sufridor. Los que hay detrás de él,  son los sufridores de segundo grado. Especie esta que no suele caminar sola. Gracias a Dios, detrás de estos sufridores, en el siguiente nivel, hay maridos, mujeres, hermanos o personas más a la sombra que acompañan en el dolor de una manera que parecen que estuvieron aquel día escuchando directamente cuando Jesús decía que lo que le hiciéramos a los demás se lo estábamos haciendo a él.

En definitiva, doy gracias a Dios por haber podido ver la cara del Carlos vencedor del primer envite a dolor, de haberme sentido enseñado una vez más por él y por los que él tuvo la suerte que le ayudaran.

Seguro que hay muchos más Carlos ahí fuera para que tú y yo nos pongamos a pensar que solo con una sonrisa o una visita a la hora que ellos no esperan hace mucho más que los ayunos que a veces nos obsesionan en la Cuaresma. Hay muchas oportunidades de caminar de retorno a Cristo estos días.

ORACIÓN:

Señor, aumenta mi fe,

Hazme descubrir tu presencia en mis hermanos,

Abre mi corazón a un amor que lo haga más sensible al sufrimiento de los demás,

Señor mío,

transforma mis sentimientos en verdaderos deseos de servicio, caridad y solidaridad hacia mis hermanos.

Lázaro Hades

6 comentarios

  1. gracias mil veces gracias. HOY PENSABA ESCRIBIRTE pero nuestro SEÑOR no me ha dado la capacidad de escribir como a TI. “no abandoneis por favor” os necesito, os necesitamos para vivir.GRACIAS HERMANO

  2. Para las personas que teníamos un poco de fe,parece que estos envites de la vida te iban a alejar de Él, que es más cómodo enfurecerte con la vida y hacerte preguntas y dudar, aún más, de lo que no podemos tocar ni ver con nuestros propios ojos. Pero si piensas lo que SUFRIÓ por nosotros y lo que sufren otras personas, todo en la vida es por Algo o por Alguien,y la recompensa final será la Vida, porque aquí estamos de paso, cada uno tenemos nuestro tiempo marcado y, al igual que en esta historia real, detrás siempre hay alguién; como en el camino del Calvario.Hay muchas Marías y ese sufrimiento en silencio, que sólo si nos fijamos en su rostro podemos vernos refejados muchos de nosotros. Y de estas situaciones puedes salir hundido y desesperado o fortalecido en la FE. Gracias a Dios, mi,caso ha sido salir fortalecido y comprender que en ese camino del Calvario, DIOS ESTÁ CON NOSOTROS, que somos una familia y el “sufrimiento” nos ha hecho ser un piña y saber que no estamos solos, que hay mucha gente a nuestro alrededor y sobretodo, gracias a la ORACIÓN y confianza en Él, que es el motor de toda nuestra vida, todo tiene sentido. Para los cristianos la Fe es el motor de nuestra vida.

  3. Gracias Lázaro y mi humilde oración hoy por todos los que sufren.

    Un cariñoso saludo.

  4. que apoyo lazaro tan entrañable, es el eco de la voz de dios. en un mundo en el que cada uno va a lo suyo resulta gratificante el consuelo de estas palabras.
    no te canses nunca de escribir.
    me han emocionado tus palabras.

  5. Dele muchas gracias a Dios, por hacerle”genial portavoz ” de este mensaje tan profundo y enriquecedor.Realmente transmite que sus alforjas están llenas de fe y las reparte a manos llenas con detalles preciosos y asequibles para todos.Siga utilizando esos”talentos”,es mucho el bien que hacen.Un montón de gracias

  6. Buenas noches Lázaro!

    Muchísimas gracias un día más por tu reflexión.

    Aquí te dejo las buenas noches de hoy. No hay problema en que lo pongas mañana donde quieras. Un fuerte abrazo!!!!!

    http://decaminoalapascua.wordpress.com/2012/02/27/lunes-27-de-febrero/

    Carlos A.

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