CARTA A UN TIBIO


Querido amigo tibio: hoy te toca a ti.

Hacía tiempo que tenía pensado escribir una carta personal para ti pero ocurre que estaba esperando que Dios me dictara algún renglón que contuviese el mensaje adecuado para que entendieras que no tengo nada contra ti, sino todo lo contrario. Te tengo una profunda estima.

Confiaba en que Dios me hiciera ver como mostrar que tu tibieza ha de mantenerme tibio. Si quieres la llamo frialdad, no te preocupes, este es un asunto de fondo, no de forma. El caso es que me prestes atención.

El primero que tenía que tener las cosas claras era yo. Dios me hecho saber que no se trata de convencer a nadie. Mi entusiasta ilusión por compartir lo mismo que yo sentía me hacía precipitarme a la hora de contarlo y llegaba a resultar rallante (como diría mi adolescente rival pugilístico de hace unos días) con mi enamorado discurso.

Gracias Señor por aportarme serenidad. Te pido ahora que se la des a otros como yo para que se apliquen en la dificil tarea de no ser tus forofos con bufanda y trompeta antes que cristianos convencidos de fe y práctica, que con su ejemplo muestren su catálogo de argumentos.

No me quiero andar por las ramas, amigo tibio, voy a lo nuestro. No sin antes razonarte una sensación que me invade.

Resulta que hay momentos de tu vida en los que a lo mejor necesitas agarrarte a algo tangible para poder explicar lo que sientes si tratas de razonar sensaciones tan fuera de lo convencional como las que estás viviendo. De ahí que a veces, al menos en mi caso, tenga que recurrir a algunas comparaciones de nuestro día a día para que nos entiendan.

No sé si te ha ocurrido alguna vez eso de estar ultra sensible ante todo lo que sucede, verlo y oírlo todo. O lo que es aún más avanzado, ver los sonidos y oír las imágenes. En ocasiones creo que eso es lo que me pasa. Gracias a ello, hoy te pongo un simil para razonar juntos sobre sensaciones vividas por los dos en espacios de tiempo diferentes.

En muchos periodos de nuestra vida llegamos a pensar que la conduces sin saber realmente a donde vas. No obstante eso no te preocupa, no hay necesidad de estar sufriendo por ello, aunque notas que no hay nada en muchos kilómetros vista en la carretera que atraviesa tu interior. Para entenderlo mejor, imagínate esas largas autopistas que protagonizan  las road movies americanas, en las que una larguísima línea de asfalto cruza una desértica zona de la costa este yanki.

Sabes que atrás te dejaste unas creencias, una religión que te hablaba de un Dios que nunca viste y que para colmo, cuando lo necesitaste no estaba ahí. ¿De que me sirvieron tantos rezos y adoraciones?, dices en el momento de subirte a bordo de ese coche que te lleva a ninguna parte. Sin destino porque es tan larga esta travesía que solo alimentarla del efecto placebo que da disfrutar del día a día genera una sensación de querer algo más. Lo que pasa es que “el algo más” que te han explicado en estos momentos no es suficiente.

Estás convencido que al final de la interminable recta no hay más que un nuevo tramo de recta que te llevará hasta otro bucle y que todo se resume en girar en línea recta sobre caminos que nadie ha descubierto aún, por lo que crees que lo mejor es seguir caminando y disfrutar de lo tangible.

Lo curioso es que has instalado en tu coche un GPS. No te atreves a viajar solo pese a tu valentía. No pasa nada. Eres humano.

Ese GPS te lleva tiempo diciendo aquello de “gire en cuanto sea posible”. ¡Anda que no son pesadas las dichosas brújulas electrónicas cuando comienzan con esa cantinela!. Gire en cuanto sea posible,  gire en cuanto sea posible…

Algo te pide que vuelvas atrás tu mirada porque probablemente en algún punto tomaste una dirección alternativa, no necesariamente incorrecta, dejando que tu intuición te mostrase un atajo imaginario hacia una meta que aún no hemos dimensionado.

No obstante, querido tibio, no debes sentir más pesar que tener que soportar hoy el tintineo de la señorita del gps, “gire en cuanto sea posible”… De momento creo que lo mejor es que sigas caminando, soportando esa inquietud, sin ni siquiera desplegar el mapa. No te afanes en discutir lo que no aceptas, perderías el tiempo. Esto de creer en Dios tiene pocos dobleces. Déjalo estar.

Me has dicho que de vez en cuando se escapa una oración en tu entorno y sobre todo mucho agradecimiento a Dios, o al “alguién” ese que expresas para no ponerle nombre a quien llevas un tiempo sin saludar. Esto es suficiente para que la brújula se siga sintiendo el sherpa de tu aventura por la vida, buscando algo, que permíteme que te lo afirme, solo encontrarás en la indimensionable realidad de que Dios existe aunque no lo veas.

Solo una cosa, no apagues el gps. Llegará un momento que la maquinita dejará de canturrear su pesada canción de sonido sordo en tu interior. Y tras un hecho sorprendente (casi siempre en el departamento de sufrimientos), sin saber porqué, aparecerá Dios muy cerca para estar de nuevo contigo. Entonces la cajita con pantalla lcd que esconde una señorita que habla con voz robotizada, comenzará a decir: “recalculando ruta, recalculando ruta”… y todo se verá de otro color.

Lázaro Hades

Pd.: Y aunque esta carta está dirigida para todos los tibios, a ti que me has inspirado para escribirla, te envío un guiño especial recordándote los primeros agujeros que nos hacíamos en el pantalón en el empedrado suelo de aquel colegio salesiano que nos vio crecer. Mañana es 31 de enero: San Juan Bosco. A este le conocemos desde hace tiempo. El pisó el mismo suelo que pisamos los humanos. Quizá sea bueno recordar algunos pasajes de la vida del saltimbanqui…

6 comentarios

  1. Cuantas conciencias vas a remover con esta magnífica entrada de hoy.

    Dios te bendiga y gracias por ponernos siempre los pies en la tierra 😀

    Un cariñoso saludo.

  2. Si no me hubiera visto tibio alguna vez no te hubiera leido hoy….cuanto te lo agradezco…estamos en mi Cdad muchos tibios..algunos muy cansados de no ver la Luz que esperan desde hace años…y no saben que la tienen dentro de si mismos….un abrazo

  3. Me gusta el gps instalado, y la ruta programada. Se nota donde nacen tus escritos. Shsssss…. No le digo a nadie, de dónde bebes. ¡menuda fuente!
    Pues creo que puede enlazarse perfectamente la frase que hoy cito en mi entrada.” Cuanto más desea un alma a Dios, más la posee”

  4. A vces tu cuerpo te pide esa “tibiesa”. Cuando has vivido una experiencia muy intensa, cuando has luchado durante mucho tiempo por mantenerte a SU lado, cuando sigues viendo mucho sufrimiento a tu alrededor y noo tienes fuerzas, mejor tibio que frio, mejor tibio que muy caliente. OJALA SIEMPRE NOS DEJASEMOS EN SUS MANOS O EL FUESE EL GPS DE NUESTRAS VIDAS. ¡¡¡QUÉ DÍFICIL¡¡¡ ante tanto dolor

  5. Al leer esta entrada me he acordado del “mecanismo de la cafetera”

  6. Belen: Realmente, sin saber porqué, muchas veces es ese el fin de mis entradas, remover conciencias. No soy nadie para hacerlo, por eso me pongo siempre como el primero de los ejemplos. Gracias por tu constancia, estás ayudándome a crecer.

    Gosspi: …y no saben que la luz está dentro de ellos mismos… Me ha gustado esa frase. Siempre dejas un pensamiento para guardar. Gracias por la profundidad de tus comentarios.

    Angelo: Cuánta razón tienes en todo lo que dices. Ese deseo de búsqueda que solo un potente gps puede ubicar, y vas tú y lo descubres a la primera… Gracias por tu sutileza.

    Oche: El cuerpo no pide la tibieza. Quizá la extenuación que produce la entrega sin descanso, el amor desprendido…invita a tirar la toalla. El dolor camufla el ánimo y aparece el desaliento. No obstante, una vida en Cristo, con las idas y venidas de cualquier relación a dos, es un bagaje suficiente como para no bajar los brazos. Y creo que tú puedes presumir de relación… Gracias por venir, siempre aportas.

    –: Aun siendo diferentes, aquella entrada titulada UN CRISTIANO DORMIDO es una de mis preferidas. Que bien me explicó Dios cómo podía contar mis experiencias. Gracias por estar desde el principio.

Anímate a dejar tu comentario. Comparte tu fe!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s