PROPÓSITOS: BUSCAR A DIOS A TRAVÉS DE LA ALEGRÍA


No está allí, no le busques en la tristeza, que no está. En los ámbitos vacíos del odio y en los lugares secos de la desesperación, que no está, no le busques allí. No en la muerte, no, no le busques en nada que indique muerte, que es la nada, búscale en la vida, con tu vida, que Él es vida.

Estas son palabras del poeta Pedro Antonio Urbina en las que nos habla de una búsqueda, de encontrar la alegría encontrando a Jesús.

Ya nos lo decía el beato Juan Pablo II dijo en 1979: “sólo Cristo, buscado y querido con amor sincero, es fuente de alegría, de serenidad y de paz”.

No lo busques donde no pueda estar; no en el odio, no en la desesperación, no en la muerte... pero sí es preciso buscarle si ansiamos encontrar la alegría de la que solo Él puede llenar la vida de un hombre.

La alegría es un bien fruto del amor de Dios y su ausencia, -la tristeza-, por tanto, es un mal que hay que evitar. Un gran mal para el alma porque es fruto de la soberbia y del pecado.

Pase lo que pase, afiancemos el propósito de no dejarnos dominar por la tristeza. En ocasiones puede aparecer por enfermedad o por cansancio, por una gran contrariedad (o no tan grande), por una falta de correspondencia a Dios cuando Él nos está pidiendo algo en concreto. Si esto ocurriera, si la tristeza se insinuara, hay que rechazarla enérgicamente.

¿Cómo combatirla? No podemos esperar a que la alegría vuelva sola, hay que fomentarla mediante la oración, olvidándose de uno mismo, asumiendo nuestra condición de hijos de Dios con nuestras imperfecciones y descansando lo necesario si el detonante fue el cansancio. Si el motivo de la tristeza es un pecado inconfesado, acudiendo al sacramento de la Penitencia, para volvernos a poner en amistad con Dios.

No hay que buscar la alegría en nada que indique pecado:

  • No en el egoismo, que solo puede dar felicidad ficticia por breves momentos, mas nos hace infelices de por vida.
  • No en la envidia, que solo causa tristeza y molestia.
  • No en la impureza, que es la lepra del alma.
  • No en la insinceridad, que es el espíritu mudo y sordo en forma de maligno que se apodera de nosotros.
  • No en las riquezas, que en lugar de satisfacer el ansia de felicidad la intensifica.
  • No en la soberbia, que es el primero de los pecados capitales
  • No en hacer oídos sordos a la invitación de Cristo, que es lo único que causa tristeza.

Sí encontrarás la alegría en:

  • Espíritu de servicio a los demás
  • En la sinceridad
  • En la humildad
  • En el cumplimiento de nuestras obligaciones como cristiano.
  • En el sacramento de la Penitencia, que devuelve la amistad con Dios.
  • En el apostolado. Volvieron los 72 discípulos llenos de alegría, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos sometían en tu nombre (Lc 10,17)
  • En la filiación divina. ¿Hay mayor alegría que la del que, sabiéndose pobre y débil, se sabe también hijo de Dios?
  • En la generosidad.
  • En el olvido de sí mismo.

Estos son los 10 mandamientos de la alegría. Anótalos y ponlos en práctica para estar siempre alegre:

  1. La alegría pedirás a Dios cada mañana fielmente.
  2. Calma y sonrisa mostrarás incluso en casos de disgusto.
  3. En tu corazón volverás a decir: Dios que me ama está siempre presente.
  4. Sin cesar tú te aplicarás a ver el lado bueno de los demás.
  5. La tristeza tú desterrarás de tí implacablemente.
  6. Quejas y críticas evitarás.Nada hay más deprimente.
  7. A tu trabajo te dedicarás con corazón gozoso y alegre.
  8. A los visitantes reservarás una acogida siempre benévola.
  9. Los sufrimientos reconfortarás uniéndote a la Cruz de Cristo. Piensa siempre en positivo.
  10. Repartiendo por todas partes la alegría tu la tendrás en primer lugar para ti.

Lázaro Hades.

Textos del libro Teología del humor, de Jesús Azcárate Fajarnés. Cobel Ediciones.

4 comentarios

  1. Una vez haciendo ejercicios espirituales, el sacerdote me dijo algo que nunca más he dejado de lado. ¡Dios no está en la tristeza! Simple…
    Lo medité y me día cuenta de que es una gran verdad. Eso me animó a no dejarme hundir por ella, aunque a veces me acaricie. Un abrazo

  2. Fantásticos los Mandamientos de la alegría,eres genial 😀

    Un cariñoso y alegre saludo .D

  3. Se me ha ido el Santo al cielo,me colé en el nombre.

    • Gracias por seguir tan constantemente mis pobres reflexiones. He estado unos días de viaje en los que apenas he podido escribir pero me he sentido muy acompañado por todos vosotros.
      En cuanto al abandono de la tibieza y ese “Angel”o lo que sea que Dios te puso en tu camino, he de decirte que me da a mi que Dios sabia que se le quedaba rezagada alguien importante y eligió a uno de sus peones de confianza para recuperarla.
      Gracias a los dos por compartir experiencias conmigo.

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