PROPÓSITOS: ABANDONAR LA TIBIEZA


Solo el que se jugó la apuesta de su vida a la carta de Dios sabe realmente lo que es la felicidad plena. Es algo difícil de explicar cuando te piden sumandos tangibles.

Pero esa alegría que dar el estar con Dios entra de vez en cuando en crisis; sin saber cómo ni porqué se va difuminando, entrando en periodos de abatimiento, en algo que sin ser cansancio se parece mucho al cansancio del alma.

Se va perdiendo, aún sin darnos cuenta, la prontitud y la alegría en la entrega. La oración se hace tediosa, aburrida, con poco gancho para el alma; huimos de esos encuentros con Dios en los que antes descargábamos el alma, de esos piropos a Jesucristo o a nuestra Madre que antes parecían salir solos y que solo el Espíritu Santo podía poner en nuestra boca.

Se va perdiendo la visión sobrenatural y aparecen los juicios humanos, miramos nuestro día a día solo con nuestros ojos y no los de Dios como ocurría hasta ahora.

En definitiva, el amor de Dios se difumina sin perderse, pero se debilita tanto que en ocasiones nos planteamos si lo nuestro no es una pantomima. Y es que en esto del amor y de la lucha solo hay dos calificaciones posibles: sobresaliente o suspenso.

LA TIBIEZA es una enfermedad del amor que se puede dar en todas las edades y en las circunstancias más variadas.

Es como uno de esos virus invernales de los que hay que estar atentos para no pillar, porque ocurriría algo parecido a un resfriado, que si lo coges al principio lo resuelves sin problema, pero como lo dejes se acaba convirtiendo en una gripe.

Por eso, esto de la tibieza, hay que tomárselo muy en serio desde el principio.

La alegría es lo más lejano a la tibieza. El tibio “está de vuelta”, entra en un estado en el que no ilusiona nada luchar por mejorar su vida cristiana, más bien al contrario, se actúa con cierto rechazo. Nuestra amistad con Cristo se oscurece, las cosas de Dios cansan, se regatea el tiempo dedicado a El. El corazón da paso a la razón para que sea esta la que nos represente ante Dios y el diálogo es ahora más imperfecto que nunca.

Entonces aparece el desaliento, la pérdida paulatina de la ilusión por Dios y las cosas de Dios. Ya no hay alegría sincera en el alma y comienzas a descubrir el significado de eso que es como una sonrisa forzada y que se le llama “cumplir”, que es algo que jamás te llenará de satisfacción.

Gracias a Dios, todo tiene remedio. No hay nada perdido aunque nos encontremos como he descrito: tibios, desganados, desenamorados.

Es la hora de la reacción, de ver con valentía donde fallamos y donde nos estamos equivocando. Cuando se comienza un nuevo ciclo, y el año nuevo es un buen momento, tenemos una buena excusa para reactivarnos.

No somos ni los únicos ni los últimos que tengamos el alma abrazada a la tibieza. Con la gracia de Dios y un poco de humildad volveremos a esa alegría originaria y aprenderemos que sin El no podemos nada.

Seguiremos abordando este tema en los próximos días…

Lázaro Hades.

Inspirado en textos del libro Tibieza para dejar la mediocridad, de Antonio Pérez Villahoz. Ediciones Cobel.

5 comentarios

  1. Lázaro,que identificada me siento con el post de hoy.
    Tambien viví esa tibieza…pero a lo bestia.
    Pero un buen amigo,casi un “Angel” me hizo ver de nuevo la verdadera Luz del mundo,gracias a su blog.

    La labor que haceis en vuestros blogs es una verdadera bendición.
    Doy gracias por ello y que el Señor os siga bendiciendo.

    Un cariñoso saludo.

  2. Has descrito muy bien esa actitud,es como tú bien dices muy peligrosa,más peligrosa que el rechazo ,creo yo,ya que mientras está cumpliendo parece que estás ,pero no estás y no le pones remedio.

  3. fANTASTICA ENTRADA…SABES? ENTRÉ EN UN ESTADO DE TIBIEZA HACE TRES AÑOS Y GRACIAS A DIOS QUE ME MIRÓ CON SU MISERICORDIA SALÍ DE ELLA……..Y QUE VERDAD ES QUE ES UNA DE LAS PEORES CRISIS QUE SUFRIÓ MI ALMA PERO DE ESTA CRISIS SALIÓ FORTALECIDA PARA TENER LA gRACIA COMO EL AIRE QUE RESPIRO LÁZARO…EL MOMENTO PRESENTE ES LO QUE IMPORTA Y SABERSE TOMADA POR EL AMOR EN PERSONA ES MI VIDA ENTERA…UNA BENDICION QUE ME LLEVA A RESPIRAR MUCHOS MOMENTOS DE ETERNIDAD……..

    • Me alegra mucho leer comentarios como el tuyo. Valoro al máximo ser conscientes de lo que somos, de dónde estamos en nuestra relación con Cristo y de saberse beneficiados por su gracia.
      Y todo eso lo transmites tú en tus palabras.
      Que Dios te siga bendiciendo.

  4. Pero hay que tener cuidado también de no ser engañados. A veces nuestras luchas y desalientos pueden hacernos creer que estamos tibios. No hace mucho hablaba de esto con un sacerdote y su respuesta me consoló. ¡No hay tibieza si hay lucha! Es fácil dejarse llevar por los sentimientos y estos nos traicionan y son usados muchas veces por el padre de la mentira para hacernos creer que nuestra batalla es estéril, que no avanzamos en el camino. Un gran tema el que has tocado y el que produce escrúpulos a más de uno, empezando por el que escribe el comentario. Un fuerte abrazo.

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