¡ME HA TOCADO LA LOTERÍA!


Tomaba esta mañana el último sorbo de café del desayuno cuando oigo la televisión de fondo a una persona diciendo “…en una fecha como la de hoy en la que todos estamos pendientes de la suerte…” ¡Zas! Me detengo en seco. ¿Cómo? ¿Pendientes de la suerte? ¡Hoy se celebra en España el sorteo de la lotería de Navidad! Vaya, pues yo no estaba pendiente de la suerte…

Gracias a Dios, el exceso de trabajo solo me deja un poco de tiempo libre para dedicarme a mi familia, siempre menos de lo que desearía, y unas horas más que dedico a este blog que tanto me aporta. Este año en el que algunas canas están dejándome su tarjeta de visita, por primera vez, no me había enterado que era hoy el día del sorteo.

Creo que esto de los sorteos de lotería tiene mucha miga. Y no voy a negar que haya comprado algún boleto pero ¿qué aspiro yo a ganar si me toca? Qué quiero ganar ¿dinero? ¿felicidad? ¿salud? ¿amor?. Pues todo me parece que no se sortea esta mañana…

Sufrir una crisis, espiritual, psicológica, económica o del tipo que sea, es doloroso, pero una vez que la superas, te aporta una madurez que te brinda una perspectiva muy diferente de los sucesos de la vida en la medida que las vas superando.

Si además, con el paso del tiempo descubres que realmente te ha tocado una lotería a la que creía que no jugabas, la sorpresa y el premio son aún más reconfortantes. Sobre todo cuando compruebas que el premio no caduca sino que se engrandece con el tiempo.

Con esto del sorteo de la lotería de Navidad, siempre me acuerdo de lo que sucede cuando vas en el coche por una carretera y de pronto te encuentras con una caravana. No sabes por qué todos están parados en fila india y poco a poco vas avanzando hasta llegar a un punto donde hay un coche aparcado en el arcén con un golpe. A partir de ese punto la caravana se empieza a disolver. Ese tapón no lo había formado el hombre que tuvo el infortunio con su vehículo pues no entorpecía el paso, el motivo era lo que los expertos en tráfico llaman “el efecto mirón” que no es otro que todos nosotros frenamos y reducimos la velocidad para mirar a ver qué ocurre, como si mirando fuésemos a solucionar algo, pero eso hace que uno detrás de otro provoquemos el atasco. Luego seguimos sin que esa mirada nos haya solucionado nada y caminamos por donde teníamos que ir, sin variar ni un ápice nuestras expectativas ni mucho menos nuestro destino.

Yo me comportaba de forma similar con este tipo de sorteos. A medida que se acercaba el importantísimo acontecimiento ralentizaba mis actividades, aumentaba mis expectativas, mis sueños y confiaba en encontrar algo el día en el que la diosa Fortuna decidiera. Vamos, que en los días previos ya casi que no quería ni ir a trabajar. Vivía esos momentos con tanta intensidad que parece que era yo el que iba a ir sacando, bolita a bolita el número de mi cupón. Detrás de mí, toda mi familia y amigos, en caravana esperando a ver qué nos encontrábamos en ese punto. Unos a otros nos íbamos ilusionando. Al final nunca encontrábamos nada más que expresiones consoladoras como “lo importante es la salud” “el dinero no lo es todo…” ¿Pero esto no lo sabíamos antes??. Luego seguimos sin que ese sorteo nos haya solucionado nada y caminamos por donde teníamos que ir, sin variar ni un ápice nuestras expectativas ni mucho menos nuestro destino.

Si alguien se te acerca esta tarde cuando hayas comprobado que no eres rico de dinero y te dice:

“Oye, que te ha tocado la lotería: ¡Dios te ama!”.

Tú levantarías la mirada, mientras rompes los últimos décimos y le dirías: “¿Ah sí, a mí?”

“Sí, TE AMA A TI” Solo tienes que ponerte manos a la obra e ir cuanto antes a cobrar el premio.

¿Y dónde está ese premio?

Pues está a tu alrededor. Tienes un montón de ocasiones para darte cuenta que la lotería te tocó hace mucho tiempo, lo que pasa es que unos hemos querido ir a cobrar el premio y otros aún no se han decidido a hacerlo. Pasado mañana va a volver a nacer el hijo de Dios. Va a nacer para ti. Te habrá vuelto a tocar la lotería.

“Autosugestión”. Esa es la palabra que ayer un querido amigo con sus dudas de fe, me decía que emanaba de mis escritos. Cada día lo aprecio más, aún en la distancia, por decirme las cosas tan claras.

Pues sí, puede ser autosugestión. Creo que me he dado cuenta que me ha tocado la lotería y me autosugiero motivos para ir a cobrarla. Muchos de esos motivos los encuentro a diario, por ejemplo, leyendo el Evangelio. Y ahí leo lo que está diciendo PARA MÍ Jesucristo ese día.

En fin, mientras vamos a cobrar nuestro premio, jugaremos a la lotería en la que solo toca dinero. Que la suerte os acompañe…

Lázaro Hades

2 comentarios

  1. Tienes razón,Dios me ama ,que mayor lotería que esa.

    Gracias por alegrarme el día,aunque un pellizquito en la lotería nacional no me hubiera venido mal 😀
    Un cariñoso saludo.

  2. Pues digo como Belén. Un pellizquito hubiese sido genial. Gracias a Dios, tengo la mayor riqueza. ¡La Fe! Una familia estupenda y unos amigos geniales. Y eso no es un consuelo, es una realidad que día a día agradezco al Creador.
    p.d. Me han tocado 20 euros. Un abrazo

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