LA VIRGEN DE GUADALUPE Y LAS RATAS DE NUESTRO DESVÁN


Celebramos hoy nuestra Señora de Guadalupe. Felicidades a nuestros hermanos mexicanos, de cuya patria es patrona, donde se la venera multitudinariamente.

Hoy es buen momento para compartir contigo una nueva reflexión a partir de los escritos de Jose Pedro Manglano Castellary (Manglanitos, editorial Cobel).

Este artículo tiene tres partes, la primera nos recuerda a nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe, la segunda, muy interesante para recapacitar de cara a tu próxima confesión y para finalizar, una plegaría.

En cierta ocasión Juan Diego estaba triste por la enfermedad de su tío Bernardino. Entonces se le presenta María por cuarta vez y le dice unas palabras tan tiernas, tan de madre cariñosa, que conviene resumirlas hoy en los oídos de todos los que somos hijos suyos: “Oye y ten entendido, hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia. ¿No estoy yo aquí? ¿No soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más necesitas?

Que nada te apene ni te inquiete; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella; estate seguro de que está sano.”

Nos va bien esta protección y cuidado de nuestra Madre, porque todos estamos enfermos por el pecado, y podríamos desanimarnos o entristecernos.

En alguna ocasión, cuando vamos a confesar o simplemente en el momento de la Misa en el que entonamos el “yo pecador”, pensamos que estamos limpios, que no tenemos nada que confesar. Pongámonos como protagonistas de los ejemplos que vienen a continuación y reflexionemos después.

Cuando rezo mis Plegarias nocturnas –explica C.S. Lewis, el autor de Los Cuentos de Narnia – e intento hacer un recuento de los pecados del día, nueve veces de cada diez se trata de algún pecado contra la caridad: me he enfurruñado o he contestado bruscamente o me he burlado o he despreciado a alguien dando rienda suelta a mi ira.” Y añade que “casi siempre es porque se trata de situaciones que me sorprenden, en las que no me puedo controlar“. Esos comportamientos son “muy interesantes para saber cómo soy, porque no cabe duda de que lo que un hombre hace cuando le sorprenden es la mejor evidencia de lo que ese hombre es

Lo que sale sin poder controlarlo es lo que mejor me dice precisamente cómo soy, aunque lógicamente no sea eso lo que quisiera ser.

Con este ejemplo quedará más claro lo que queremos decir:

Si hay ratas en el desván es más probable que las veáis si entráis allí de repente. Pero ese de repente no crea a las ratas; sólo les impide esconderse. Las ratas siempre están allí en el desván; pero si entráis dando gritos se habrán puesto a cubierto antes de que hayáis encendido la luz. Si entras sin hacer ruido y con cuidado, no les dará tiempo a esconderse, y las pillarás fuera de juego: seguramente verás todas las ratas que por allí campean a sus anchas.

¿Cómo yo soy, qué hay en mi corazón? Esto puedo conocerlo mejor en esas situaciones en las que me encuentro fuera de juego: cuando estoy cansado, cuando algo es un imprevisto, cuando tengo mucho sueño, tengo mucha hambre, estrés…Es entonces cuando observamos en nosotros que controlamos menos y que sale más basura dentro: malas reacciones, sentimientos de venganza o envidia, enfados, resentimientos, rebeldía, mal carácter…

Esas ratas de mi desván, esos prontos con los que reacciono son los que me dicen como soy yo, qué hay dentro de mi corazón. Es importante que lo reconozcamos que somos así, que aunque nos gustase ser de otra manera: somos como somos.

Reconocerlo. Si no, como no nos gusta la verdad sobre nosotros mismos, terminamos echando la culpa a los demás, o nos excusamos con los famosos “es que”, “pensé que”, “creí que”.

La reacción lógica al encontrar una rata en mi desván deberá ser alegrarme: “Ahora se mejor cómo soy, Señor. Pero no me preocupa porque eres tú mi Salvador, tú me librarás de mi pecado“.

Es lógico: como son comportamientos que salen sin quererlos, la única forma de cambiarlos es pidiendo a Dios que seamos de otra forma, que nos cambie el corazón.

Hay parte de un salmo que nos ayuda a pedirle ese cambio interior: “Oh Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu

Ven, Señor Jesús. Enséñame tus caminos.

Ven y cambia mi corazón, dame uno como el tuyo.

Que sepa amar, que tenga mejores sentimientos.

Que de verdad nazcas en mí estas Navidades, porque lo necesito.

¡Que nazcas en todos los cristianos!

Santa María, hoy que celebramos la fiesta tuya bajo el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe, quiero decirte:

¡Bendita sea tu pureza! Consigue para todos tus hijos un corazón puro, renuévanos por dentro.

Que no olvide que tú me cuidas, que tú eres mi madre.

Felicidades.

6 comentarios

  1. La hermosa Virgen de Guadalupe y la recomendación de un buen hermano, -ANGELO-, me han traído hasta aquí, y no me arrepiento en absoluto. El blog me parece útil en cuanto a lo testimonial, hermoso en lo que cuentas, y didactico por lo que de aquí, puedo sacar. Te doy las gracias por el y … me hago ipso facto, seguidor de esta bitácora.
    ABRAZOS.

    • Angelo es demasiado generoso al recomendar mis escritos. Espero no defraudar en exceso. Gracias por venir. Bienvenido!
      Abrazos y bendiciones!

  2. Que bien que te descubro Lázaro…..me ha encantado tu entrada y te sigo……C .S. Lewis me encanta y es interesantisimo lo que dice respecto a verse sorprendido en lo que uno es…..ya descanso muchisimo sabes? porque he querido ser como No soy tantas veces….y estoy aprendiendo a quererme tal y como soy…..encantada de esta Gracia.

    • Bienvenida al blog. Gracias por tu comentario. A mi me tranquilizó mucho esa conclusión, concienciarnos que hemos de admitir ser como somos y trabajar con la ayuda de Dios a abordar nuestras imperfecciones.
      Abrazos y bendiciones!

  3. Siento devoción por esta entrañable advocación mariana, por eso te doy las gracias por tan oportuna entrada.

    Un pajarito me ha recomendado este blog y no he dudado en pasarme por aquí. Te felicito, ¡es completísimo!

    Me iré pasando para seguir leyéndote porque, sin duda, merece la pena.

    Un abrazo.

    • Generoso pajarito el que te recomendó pasarte. Bienvenido! Espero no defraudar en exceso. Estoy encantado de saber que alguien le gusta cualquier cosa que Dios a través de mi teclado quiso que escribiéramos.
      Abrazos y bendiciones!

Anímate a dejar tu comentario. Comparte tu fe!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s