EL CHIVO EXPIATORIO


La perseverancia es el único vocablo que puede derrotar la expresión más utilizada en conversaciones de grupos cristianos con buenas intenciones: la de “es difícil”.

Hoy quiero comenzar con un paralelismo singular. Quiero hablar del animal que, a mi entender, es el mejor amigo del hombre.

Y no me refiero al perro, no. Me refiero al chivo.

Sí al chivo.

Al chivo expiatorio, pues al fin y al cabo es quien comparte con nosotros más tiempo y cerca nuestra todos los días. O acaso no andamos continuamente buscando a alguien a quien responsabilizar de las acciones que nos devuelven un resultado que no es el que esperamos.

Es curioso el origen de la expresión “chivo expiatorio” pero muy literal su significado.

Wikipedia explica que chivo es el macho joven de la cabra,  mientras que «expiar» se entiende como la acción de purificarse de las culpas por medio de algún sacrificio.

La expresión proviene de un ritual del antiguo pueblo de Israel para el cual se elegían dos chivos. Mediante el azar se elegía uno como ofrenda a Yaveh, que era sacrificado por el sacerdote durante el rito; el otro era cargado con todas las culpas del pueblo judío, y entregado al demonio Azazel. Este último, conocido como chivo expiatorio, era abandonado en mitad del desierto, acompañado de insultos y pedradas.

En la actualidad se utiliza la expresión para denominar a aquél que ha pagado las culpas de la gran mayoría, librando a estos de represalias.

Pues bien, una vez explicado todo esto, conviene hoy recordar que no hemos de usar a Dios como chivo expiatorio del resultado de nuestras acciones. Muy a menudo, sobre todo en entornos ajenos a la práctica católica, se le usa como responsable de todas las desgracias que nos ocurren, inquiriéndole respuestas.

Debemos ser nosotros los primeros que no hemos de acudir a El cuando algo sale mal o resulta inexplicable cuando antes ni siquiera nos hemos planteado en qué punto actuó el hombre para que cambiara el rumbo de su designio.

Más bien al contrario, hemos de saber en todo momento qué está ocurriendo y cómo hemos de reaccionar, y si no sabemos cómo, plantearnos cómo lo habría hecho Cristo ante una u otra situación.

Esta mañana oí dos expresiones aisladas que se complementan la una con la otra. Estas sí deberíann ser un recurso habitual para entender qué nos ocurre en la vida y porqué.

La primera: Dios me alimenta con el pan que da la vida.

La segunda: Dios alimenta pero no sacia.

Mi interpretación: entendamos lo que nos ocurre a diario, nos guste o no, como lo que Dios quiere para nosotros. Tomemos ese alimento a través de los acontecimientos y acudamos a El con frecuencia a través de la oración, de la eucaristía, de conversaciones interiores…pero como todo alimento, hemos de tomarlo a diario, pues nunca deberíamos considerarnos saciados.

Hemos de continuar buscándole con el afán de encontrale.

Con perseverancia.

Lázaro Hades.

3 comentarios

  1. Me encontre este tema que me ha detenido en seco, especialmente porque muchas veces utilizo la expresion: “es dificil” especialmente cuando se trata de perdonar, amar al projimo, seguir el camino de Dios…. y sobre todo porque busco al “chico expiatorio” por no poder lograr esto, (y , aunque nunca uso a Dios como chivo expiatorio), pero si a mi projimo mas cercano, sin determe a pensar que es en mi donde radica el cambio, pero como bien dices Lazaro Hades: …”he de continuar buscandole con el afan de encontrarle”… y asi un dia cumplir con el mandamiento “amaras a tu porjimo como a ti mismo”… he compartido este tema en los FOROS de la red una vida en construccion con el debido link a esta tu paginba…gracias!

    • Muchísimas gracias por tu comentario. Me gusta que te haya llamado la atención. Le tengo especial cariño a este escrito que Dios quiso que escribiese la semana pasada.
      Aunque pongo a Dios como ejemplo de “chivo expiatorio” recurrente, has dado con el sentido real de la reflexión que no es otro de exculparnos y acusar al prójimo como primer recurso.
      Completaría ese artículo con lo que hoy nos dice Jesucristo en el Evangelio a propósito de los que, a nuestro juicio, pecan contra nosotros: “… y si(el prójimo) peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, perdónalo” (Lc 17,1-6).
      Muchas gracias.
      Bendiciones!

  2. gracias Lazaro a ti por compartir tan interesantes temas, seguire al pendiente de tus publicaciones… y tambien me quedo con esta cita del Evangelio que atinadamente me has compartido ante mi respuesta: “… y si(el prójimo) peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, perdónalo” (Lc 17,1-6).
    bendiciones!!!

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