EL YO-YO


Ocurre a veces que no sabemos qué nos está diciendo Dios.

 

“Están ocurriendo unos acontecimientos que no entraban en mis cálculos”.

“Estoy confundido, no entiendo qué me está pasando”.

“Intento decir lo que yo siento pero no me entienden”.

“Donde antes yo acertaba, ahora titubeo y acabo dando en un punto indeseado de la diana”.

“Todo se mueve pero no al ritmo que yo quiero”.

 

Yo… yo….

 

La primera persona del singular está presente en todas las frases anteriores.

 

Llevarse bien con el tiempo y los acontecimientos no es fácil.

Cuando ocurren muchas cosas o tenemos mucho que hacer nos justificamos porque ocurren muchas cosas a la vez o tenemos mucho que hacer; cuando no pasa nada o tenemos poco que hacer nos justificamos porque todo es lo mismo o tenemos poco que hacer.

 

¿Hemos probado a cambiar a la segunda o tercera persona del singular o del plural?

 

Probemos:

 

“Están ocurriendo unos acontecimientos que no entraban en SUS cálculos”.

“Están confundidos, no entiendo que LES está pasando”.

“ELLOS intentan decir lo que sienten pero no LES entienden”.

“Donde antes ELLOS acertaban, ahora titubean y acaban dando en el punto indeseado de la diana”.

“Todo se mueve pero no al ritmo que ELLOS quieren”.

 

Según Wikipedia, “el yo-yo es un juguete formado por un disco con una ranura profunda en el centro de todo el borde, alrededor de la cual se enrolla un cordón que, anudado a un dedo se hace subir y bajar alternativamente. Se maneja el disco mediante sacudidas hacia arriba y abajo”.

 

Pasemos a la acción, no nos manejemos mediante sacudidas hacia arriba y hacia abajo.

Muévete hacia adelante, focaliza tu vida en los demás, no dependamos de un dedo que enrolla un cordón que solo nos hace subir y bajar.

No caigamos en el yo…yo.

 

Es tiempo de querer a los demás, desatasca la primera persona del singular a través de un pensamiento dirigido en hacer felices a los demás, tratando de encontrar sus debilidades, ayudándoles, teniendo paciencia para oírlos… y estarás haciendo mucho más por ti de lo que piensas. Porque Dios es el que te está escuchando a ti.

 

Deja que tu corazón actúe, te sorprenderás al comprobar que tu corazón tiene unas razones que tu razón no alcanza a entender.

 

Mientras está ocurriendo todo este proceso habrán desaparecido las inquietudes que te llevaron a pensar lo que has leído al principio de este artículo.

 

Pensarás, como yo, que no es fácil dirigir siempre la mirada hacia adelante, hacia los demás. Toma ejemplo en Cristo.

Esta oración te ayudará:

 

¿Cómo actuarías hoy, Jesús, si tuvieses mis manos, mis ojos y mi lengua;

si tuvieses mi energía y mi tiempo, mi familia, mis amigos y mi trabajo?

Pues hoy te dejo que seas yo: ¡que seas tú quien viva en mí!

Quiero ser tú, el Hijo, que pasa hoy por el mundo:

Que trasmita tu mirada, tu sonrisa y tu consuelo,

Que lleve tu paz, tu ayuda y tu palabra,

Que realice tu servicio, tu entrega y tu amor.

Padre, transfórmame todo en Cristo, dame su espíritu,

Para que sea el Hijo entre los hombres.

Amén.

 

Lázaro Hades

 

2 comentarios

  1. Tu invitación en el día de hoy es la misma que Jesús nos hace en el evangeio.Negarnos a nosotros mismos,olvidarnos del yo-yo,para centrarnos en los demás.Muy bonita tu reflexión.

  2. En el dia de hoy senti como los demas me admiraban pero fue que yo estaba trabajando sin pensar en mi sino con el empeño de hacer el bien. Creo que de esto se trata.

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