Diogneto, estos son los cristianos.


La carta a Diogneto es un escrito cuyo autor, destinatario y fecha de creación están sujetas a numerosas conjeturas. El destinatario a quién iba dirigida tampoco queda claro, pero una vez que lees su contenido, ves cómo lo que pensaba el autor sobre los crisitianos en el mundo hace muchísimos años, bien podría haberlo escrito alguien la semana pasada para explicar quiénes somos.

Te dejo un fragmento:

“…los cristianos no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua, ni por sus costumbres. En efecto, en lugar alguno establecen ciudades exclusivas suyas, ni usan lengua alguna extraña, ni viven un género de vida singular. La doctrina que les es propia no ha sido hallada gracias a la inteligencia y especulación de hombres curiosos, ni hacen profesión, como algunos hacen, de seguir una determinada opinión humana, sino que habitando en las ciudades griegas o bárbaras, según a cada uno le cupo en suerte, y siguiendo los usos de cada región en lo que se refiere al vestido y a la comida y a las demás cosas de la vida, se muestran viviendo un tenor de vida admirable y, por confesión de todos, extraordinario. Habitan en sus propias patrias, pero como extranjeros; participan en todo como los ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña les es patria, y toda patria les es extraña.

Se casan como todos y engendran hijos, pero no abandonan a los nacidos. Ponen mesa común, pero no lecho. Viven en la carne, pero no viven según la carne. Están sobre la tierra, pero su ciudadanía es la del cielo. Se someten a las leyes establecidas, pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos, y todos los persiguen. Se los desconoce, y con todo se los condena. Son llevados a la muerte, y con ello reciben la vida. Son pobres, y enriquecen a muchos .  Les falta todo, pero les sobra todo. Son deshonrados, pero se glorían en la misma deshonra. Son calumniados, y en ello son justificados. «Se los insulta, y ellos bendicen» (1 Cor 4, 22). Se los injuria, y ellos dan honor. Hacen el bien, y son castigados como malvados. Ante la pena de muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos les declaran guerra como a extranjeros y los griegos les persiguen, pero los mismos que les odian no pueden decir los motivos de su odio…”

Puedes saber más sobre la Epístola a Diogneto en estos enlaces:

www.conoze.com

Wikipedia

2 comentarios

  1. Gracias, Lázaro, por este nuevo artículo, basado en el conocimiento de parte nuestro caminar como cristianos por el mundo, a lo largo de la historia. El enlace de wikipedia es muy interesante y lo recomiendo a tus lectores.

  2. Gracias por este articulo Lasaro esa es la verdadera decripcion de un cristiano ojala muchos la imitaramos. Pero hay que ponerla en practica. Gracias.

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