HÁGASE TU VOLUNTAD


Qué importante es para los cristianos el Padrenuestro.

Es, ni más ni menos, la oración que Cristo nos enseñó para honrar a su, nuestro, Padre.

A veces la rezamos de carrerilla sin pararnos a pensar lo que estamos diciendo. Cuando conversamos con alguien no hablamos de memoria, nos pensamos muy bien lo que decimos. ¿Somos conscientes de qué le estamos diciendo a Dios en el Padrenuestro?

Detengámonos por un momento a reflexionar sobre lo qué le estamos diciendo.

En esta oración formulamos un conjunto de 7 PETICIONES a nuestro Padre que está en el Cielo:

  1. SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
  2. VENGA A NOSOTROS TU REINO
  3. HÁGASE TU VOLUNTAD, EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO
  4. DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA
  5. PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN
  6. NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN
  7. LÍBRANOS DEL MAL

Como casi siempre que nos dirigimos a Él, pedimos más que agradecemos y en esta oración lo hacemos de nuevo. Pero en una de ellas, pedimos comprometiéndonos. En la número 3, le pedimos al Padre que se haga su voluntad: esto quiere decir que se haga su voluntad, no la mía.

El otro día tuve la suerte de oír una Misa celebrada por un sacerdote con el que coincidía por primera vez. Su forma de expresarse llamaba la atención. Hacía que cada palabra que salía de su boca era para dar más valor a la anterior pronunciada agrupándolas todas en un mensaje sentido, sensato y directo. Vamos, un regalo de Dios, para él por el don recibido y para mí por poderle oír.

Imposible recordar los muchos mensajes que recibí en esa Eucaristía. Al contrario de los que se equivocan al decir que todas las misas son iguales, es increíble todo lo que puedes recibir en una celebración litúrgica si quien quiere oír, oye.

Hubo una frase que pronunció que retengo en mi mente y que fue la que dio pie a este artículo. En la Oración de los Fieles hizo una petición: “…por los que estén pasando tribulaciones, dificultades económicas, laborales y personales, para que encuentren en el consuelo de Dios la calma necesaria para poder abordar sus problemas”.

Es así como debemos formular nuestras peticiones a Dios, no pidiendo que se solucione nuestra tribulación como nosotros queremos, sino dejando que sea El quien decida qué quiere para nosotros: que se haga su voluntad.

A Dios no se le pide a la carta. Como decía el sacerdote, pidámosle encontrar su consuelo y nuestro abandono en El será lo suficientemente reconfortante como para soportar el sufrimiento, hacer que desaparezcan las tinieblas de nuestro corazón y sobrellevar el motivo de nuestra aflicción.

Recuerda, Dios no es el que te da el trabajo o el que te va a pagar la hipoteca, es gracias a Dios, a su presencia y a estar abandonado en El, lo que hará que cada día, aun ahogado en tribulaciones, veas la luz suficiente para combatir la zozobra. A partir de ese momento, su consuelo será suficiente para tu desarrollo. Pide pues, por encontrar su consuelo.

No es fácil abandonarse, no es fácil asumir que se haga su voluntad en la tierra y en el cielo, pues una vez que te abandonas en El, y dejas el 80% de tu vida en sus manos y tu solo aportas el 20% restante, el ciento por ciento de tu quehacer tomará otro rumbo. Pero cuando las cosas van bien, cuando la confianza te sobrepasa y te afanas en invertir la proporción haciendo tuyo el 80 y a El le dejas solo el 20 por ciento, entonces, cuando reces el Padrenuestro y llegues a la petición número 3, detente y piensa qué estás haciendo mal.

Lázaro Hades.

3 comentarios

  1. Querido Lázaro, otro día más dando en el centro de la diana. No sé si por mi edad o porque tiene que ser así, desde hace unos años al rezar el Padrenuestro empecé a ser consciente de lo que iba diciendo. Un día, otro día e incluso lo comenté en casa con los míos. Precisamente, nos quedamos hablando más de esta petición de la que hoy nos hablas. De todo el Padrenuestro es la que me hace pensar más …. me atasco … no, no es que me atranque … es que me cuesta un poco decirla a boca llena, abandonándome, la digo pero …. con un poco de … uy “hágase Tu voluntad” sí … pero … ¿qué es Señor?, ¿lo podré aguantar? ¿lo podré soportar? ¿seré lo suficientemente fuerte para continuar? ¿tengo unas raíces fuertes y firmes en Ti y no me arrastrará la corriente y te daré la espalda?. Todas estas preguntas me hago… y casi siempre su voluntad no es lo que yo he pensado o planeado para los míos y para mi. Por eso, cuando rezo el Padrenuestro y llegó a esta petición la digo y pienso: AYÚDAME A ACEPTAR CON GOZO Tu voluntad Señor.

    • Extraordinario comentario!. Gracias!

  2. Qué razón tiene su artículo: qué fácil es decir-rezar estas palabras y qué difícil aceptar esa Voluntad. Recientemente he sufrido (desde nuestra concepción de vida actual) esa Voluntad. Si bien en un principio he levantado mis ojos y he pedido explicaciones (tonto de mí), después he comprendido que esa Voluntad de Dios está siendo para mi bien y el de los míos. Los ojos de la Fe no son los de la cara, me hacen ver que esa Voluntad me debe hacer abandonarme a Él y, como se dice en el artículo, aceptarla con gozo.
    Gracias por este artículo, que me ha vuelto a hacer reflexionar sobre esa Oración que nos une a todos en nuestro Padre.

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