LA COMUNIÓN ESPIRITUAL


En estos días de verano y vacaciones donde a todos se nos cambia, por un motivo u otro, las rutinas que permanecen a lo largo del año parece más complicado encontrar un momento para compartir con Cristo. Sin embargo no hay excusa para ello.

De la misma forma que planificamos nuestras vacaciones y comprobamos las actividades de ocio que encontraremos allá donde viajemos, también nos será fácil conocer los diferentes horarios de misa y celebraciones en cualquier punto de la geografía española.

La web misas.org ofrece no solo el Evangelio del día y mucha más información católica, sino que también tiene un buscador para encontrar los diferentes horarios de celebración de misa y las parroquias de cada ciudad.

Ir a misa, si es posible en familia, en una ciudad desconocida para nosotros nos aportará un sensación de hospitalidad que solo el hermanamiento cristiano ofrece a desconocidos. Es significativo comprobar cómo en ciudades muy turísticas preparan las celebraciones pensando mucho en los horarios de los visitantes durante el verano y con una participación muy activa de los integrantes de la parroquia para que estos encuentros eucarísticos sean algo que permanezca vivo en el corazón de los fieles turistas como uno más de los recuerdos de su visita a su ciudad.

Sin embargo, no solo en vacaciones, sino a lo largo de todo el año, puede que no sea posible por una u otra razón recibir a Cristo en forma sacramental.

También puede ocurrir uno desee ardientemente en cualquier momento recibir a Jesús en un momento determinado.

En estos casos, se le puede recibir espiritualmente, pronunciando la siguiente fórmula con fervor, demostrándole a Jesús el deseo sincero de estar con Él.

Con la comunión espiritual, Jesús nos dará las gracias que necesitemos en ese momento para ser fieles a nuestra misión de ser testigos del Amor de Dios ante todos los hombres.

Oración para hacer una comunión espiritual

Creo Señor mío que éstas realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar.

 Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma; pero, no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.

 Y como si te hubiese recibido, me abrazo y me uno todo a Ti; Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.

5 comentarios

  1. Mi familia y yo tuvimos esta experiencia el año pasado durante nuestras vacaciones en Islantilla (Huelva). Durante varios años hemos ido de vacaciones a este mismo sitio, pero era la primera vez que coincidía que era domingo y estábamos allí. Nos enteramos de la hora de la Misa y allá que fuimos. Era un domingo caluroso, soleado, sin una nube en el cielo y al lado del mar: en la capilla de los pescadores se iba a celebrar la Misa. Era una casa de una sola planta y al fondo se podía ver a un lado una imagen de la Virgen del Carmen, al otro lado el Sagrario, delante el altar y poco más. Cuando llegamos había mucha gente, no se podía entrar porque ya se había llenado y tuvimos que sentarnos en las sillas que habían puesto en la puerta. Íbamos llegando y nos íbamos poniendo unos junto a otros. Nos mirábamos y nos saludábamos como si nos conociéramos de otras veces. Recuerdo, que incluso una familia estaba sentada con su perro a los pies. Para que pudiéramos oír perfectamente al sacerdote y las personas que intervenían en la Misa habían colocado en la puerta un megáfono. Cuando empezó la Misa eramos muchos, e incluso había gente sentada en el poyete que separaba la arena del lugar donde estaba la capilla y las casas de los pescadores. Las personas que vivían alrededor de la capilla incluso sacaban las sillas de su casa para que la gente se sentara. Éramos todos UNO, todos iguales. Fue intensa, solo se oía al sacerdote y el ruido de las olas del mar.Ese encuentro Eucarístico espero no olvidarlo nunca, y creo que mi familia tampoco lo olvidará. Aquí tuvimos y sentimos esa sensación de hospitalidad de la que tu hablas aquí Lázaro, es una experiencia maravillosa para sentir ese hermanamiento cristiano entre personas que no se conocen de nada pero creemos y seguimos lo mismo: A CRISTO.

    • Me alegra mucho leer tus sentidas palabras y me reconforta comprobar como somos más de uno los que sentimos el hermanamiento allá donde vamos. Eso sí, la próxima vez supongo que te irás un poco antes para coger sitio…

  2. Esa experiencia te hace ver más allá de tu nariz,es bueno saber eso que estáis comentando,sentirnos hermanos.Yo recuerdo en el viaje de novios en Isla Mauricio,no me enteré de nada ,era en francés la misa ,pero me llamó mucho la atención la forma en que lo vivían los habitantes de la isla,las niñas,las recuerdo muy muy aregladas,como de primera comunión,y la música,celebraban la eucarístiia como una fiesta,me hizo pensar que nosotros a veces somos muy tristes y monótonos,o lo hacemos como rutina… tambien es vedad que eso es carácter la iglesia europea es más rancia ,Espero este verano vivir este hermanamiento en las vacaciones y me acordaré de vosotros.

  3. es cierto que es precioso cuando estas fuera y participas de la Eucaristia experimentas ese “que todos seamos uno” de que nos habla el evangelio. Hemos tenido varias experiencias unas las hemos buscado como es natural, pero otras no han llegado donde estabamos nosotros en un campin, un grupo de jovenes celebro una Eucaristia, un regalo para nuestra familia.

  4. Es lo mas bello que sucede cuando participas de la eucaristia y comes el cuerpo de cristo.

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