¿ME ESTOY DANDO A LOS DEMÁS?


Jean Guitton fue un filósofo francés que escribió un montón de libros. A los 98 años escribe Mi testamento filosófico. Narra una ficción acerca de su propia muerte, entierro y juicio, basado en diálogos imaginarios.

En el juicio tiene que enfrentarse a algunos santos que le hacen preguntas aparentemente sencillas, pero nada fáciles de contestar.

Este es un extracto del libro:

San Pedro me interrogó primero:

Jean Guitton, ¿Qué has hecho de tu vida? – He filosofado.

¿Qué quiere decir eso? – He aprendido a morir.

¿Cómo lo aprendiste? – Mirando a Cristo.

– ¿Quién te enseñó a mirarlo? – La que le dio la vida y lo vio morir en la cruz. Ella fue quien me enseñó.

– ¿Cómo te lo enseñó? – Mientras escribía un libro acerca de ella.

 

…San Juan tomó la palabra. Su voz era más firme de lo que yo hubiese creído. Su estatura más alta. Su rostro irradiaba la luz de la Verdad.

– Jean – me preguntó- ¿Qué es morir? – Es perderlo todo, abandonarlo todo y abandonarse en manos de Dios.

– ¿Por qué es importante morir? – Porque es el único momento de la vida en que se puede dar absolutamente todo y sin retorno.

– ¿Y qué es vivir bien? – Es vivir cada instante como se moriría si se muriera bien.

– ¿Qué es morir bien?

Miré a Santa Teresa y la respuesta me vino, fulgurante:

-Morir de Amor.

-Jean, ¿Qué es el amor? -Amar es darlo todo y darse uno mismo.

 

Para todas las preguntas tengo una adecuada respuesta, pero la cosa se complicó con esta pregunta de San Pedro:

– Tengo que hacer ahora, en presencia de todos, la gran y única pregunta: Jean, ¿te diste?”

No tuve respuesta.

San Pedro formuló de nuevo la pregunta: “-Jean, ¿te diste?”

En ese momento me desmayé y me habría caído al sillón a no ser por los dos ángeles suizos que se precipitaron para sostenerme. Enderecé la cabeza. Unas gruesas lágrimas corrían por mis mejillas.

San Pedro retomó la palabra.

“Jean, tu último día ya llegó y pasó. Ahora es la Hora suprema. El juez va a fallar. Piensa que es el Amor el que te juzga. Eres juzgado sobre el amor. Debes responder a esta última pregunta, Jean, ¿te diste?”

Continúa diciendo que lo pasó mal para contestar a esta pregunta, repasando su vida…

Una buena costumbre cristiana es hacer todas las noches un breve examen de conciencia: un par de minutos en los que repasamos el día.

Unas buenas preguntas para el examen de cada noche son estas:

¿me he dado hoy?

¿he dado tiempo?

¿he dado alegría y paz?

¿he estado “a mi bola”, mis cosas, mi música, mi yo?

¿gasto todo el dinero que dispongo en mí mismo?

¿he hecho favores hoy?

¿he dado a Dios un tiempo del día para la oración, para visitarle en un sagrario?

¿me estoy dando a los demás?

 

3 comentarios

  1. Como dice la canción ” Al atardecer de la vida ,me examinarán del Amor.” Y como dice San Agustín “Ama y haz lo que quieras”

  2. Muchas gracias por tus comentarios. Que Dios te bendiga.

  3. Querido hermano: Paz y Bien. El texto de Jean Guitton no tiene desperdicio. Realmente la clave de la vida es la entrega: “Jesucristo se entregó por amor” Si queremos conocer como se encuentra nuestra vida espiritual, debemos de examinarnos cada día sobre el amor, y no porque tengamos miedo a ser condenados, sino porque sino estamos perdiendo el tiempo y estamos dejando de disfrutar del cielo en la tierra. La Eucaristía es la expresión mayor del amor de Dios, en ella Jesucristo se entrega diariamente por amor y nos invita a hacer nososotros lo mismo

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