NOVENA A MARÍA AUXILIADORA. Día 2.


Con motivo de la celebración el 24 de mayo de la festividad de María Auxiliadora, estamos publicando durante los últimos 9 días de mayo una novena en su favor. Cada tarde, publicamos la oración de cada día.

Aunque la estemos rezando en común durante estos días, puedes recurrir a esta novena cualquier día del año.

Las partes de esta novena son una oración preparatoria y otra de salida para todos los días y en cada uno de ellos una oración intermedia en la que pediremos sucesivamente por: LA HUMILDAD, LA PACIENCIA, LA DULZURA,  LA PUREZA, LA CARIDAD, LA CIENCIA DIVINA, LA DEVOCIÓN A JESÚS SACRAMENTADO, LA DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y EL TRIUNFO DE LA SANTA IGLESIA.

Por la señal… etc.

ORACIÓN PREPARATORIA

 ¡Oh María Auxiliadora, vengo a postrarme humildemente a tus plantas, para tributarte mi homenaje de amor y gratitud! Indigno soy de recibir nuevos favores de tu mano amorosísima, pues no he correspondido a las innumerables gracias que me has dispensado a cada paso. Olvidando mi ingratitud y no pensando más que en tu amor y benignidad, vengo a implorar nuevamente tus auxilios. Concédeme la gracia que deseo…, si no es contraria a la Voluntad de Dios. No me desampares, Madre mía, robustece mi voluntad para que no me aparte del verdadero camino de la virtud; ilumina mi entendimiento para que comprenda cuánto me amas, y santifícame para que logre, mediante tu valiosísimo socorro, alabarte por toda la eternidad. Así sea.

DÍA 2. PARA PEDIR LA PACIENCIA

¡Oh dulcísima Auxiliadora!, que por nuestra salvación sufriste al pie de la Cruz angustias mortales, concédeme la gracia que te pido… y dígnate hablar a mi alma el lenguaje del amor y del sacrificio. Ya lo ves, oh Madre, por pequeño que sea todo trabajo me espanta; la más leve aflicción me fastidia, y casi me resisto a persuadirme de que la paciencia nos es a todos necesaria y de que sólo por el camino de la tribulación se va al Paraíso.— ¡Ah! querida Madre mía, infunde en mi alma una viva compasión por tus dolores, y ayúdame a abrazar voluntariamente la cruz de cada día en descuento de mis pecados y para merecer el reino de los Santos. Amén..

 Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

ORACIÓN FINAL

 ¡Dios te salve Reina, Madre de misericordia y auxilio de los cristianos! Pobre hijo de Eva, a quién me dirigiré en este valle de llanto sino a Tí que eres vida, dulzura y esperanza nuestra! A Tí se eleva mi grito: A TI CLAMAMOS!, a tus pies deposito el peso de mis afanes: A TI SUSPIRAMOS!… Ea, pues, Señora, manifiéstate como lo fuiste siempre, poderosa Abogada: inclina tus ojos maternales sobre mí que te amo tanto, ¡Oh Madre!, hoy más que nunca necesito de tu misericordia y de tu santo auxilio…! ¡Ah! vuelve hacia mí esos ojos tan misericordiosos y quedaré contento… Es verdad, yo soy culpable, pero Tú eres Santa: ¡Oh CLEMENTE! Yo soy ingrato, pero Tú eres buena! ¡OH PIADOSA! Yo soy rebelde, pero Tú eres dulce! ¡Oh DULCE VIRGEN MARÍA! No mires mis culpas y pecados y acuérdate sólo de tu bondad: ¡ MUÉSTRATE QUE ERES MADRE! Yo me abandono y entrego a Tí como un niño se abandona confiado en los brazos de su madre.

 María, Auxilio de los Cristianos: Ruega por nosotros

En el nombre del Padre, …

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