Una carta de María para mí.


Llevaba unos días sin abrir el buzón de la correspondencia espiritual aún a sabiendas que había llegado una carta para mí. He comprobado que en realidad, no era solo para mí.

Yo la recibo, pero nos la envía María, nuestra madre del cielo, para tí y para mí.

¿La abrimos?.

Esto es lo que hoy María te dice a ti:

Estoy al lado de la cruz y desde allí recurro a tu soledad.

Tú que tantas veces me miraste sin verme y me oíste sin escucharme.

A ti,que tantas veces te distanciaste de las huellas que dejé en el mundo para que no te pierdas.

A ti que no siempre crees que estoy a tu lado, que me buscas a veces sin hallarme y pierdes la fe de encontrarme.

A ti que piensas que soy sólo un recuerdo y no comprendes que estoy viva.

En el principio de tu vida estaba yo, y lo estaré al final de tu vida, porque mi tema preferido es el amor.

Fui elegida madre del amor. Fui libre hasta el fin.

Tuve un ideal claro y lo defendí con mi instinto maternal, luchando contra el dolor y la impotencia.

Soy sensible a la amistad y espero que tu alma me regale ese lazo profundo de intimidad.

Estoy segura que en tu corazón tienes un tesoro escondido: no tengas miedo de encontrarlo.

Te encontrarás a ti mismo y te sorprenderás  cuanto tienes aún para dar.

¡Cómo espero verte crecer humanamente! 

Leer, a través de la transparencia de tu mirada, las necesidades de los otros.

Descubrir la alegría en todo lo que encares.

En definitiva no verte arrepentido de haberte abandonado al AMOR,

con las lágrimas y el dolor que eso implica,

con la soledad y renuncia que conlleva,

con la incomprensión, a veces de los más cercanos.

Recuerda que yo permanezco casi sola junto a la cruz que sostiene a mi hijo,

y que desde allí no sé ni como ni por qué recobro fuerzas y voy en busca de los que me dejó encomendados.

Por eso, cada vez que sientas que aflojas en tu perseverancia, búscame.

Cada vez quete sientas cansado, háblame, cuéntamelo.

Cada vez que te creas poca cosa, no te olvides que el Señor me eligió por mi pequeñez.

No te canses de pedirme que yo no me cansaré de darte.

No te canses de seguirme ,que no me cansaré de acompañarte.

Nunca te dejaré solo.

Y recuerda que como una vez le dije a Juan ,a ti también te digo: ”Aquí me tienes a tu lado”.

TU MADRE DEL CIELO,  MARÍA

Una respuesta

  1. Hoy quiero compartir la letra de esta canción; creo que resume mi deseo de que mi Madre del Cielo me perdone y me ayude siempre. Yo sé que me mira y me cubre con su manto, y me abraza y me besa.
    Gracias Lázaro por hacerme llegar la carta. ¡Ánimo, que nuestra Madre está siempre a nuestro lado! Estoy seguro.

    María, mírame
    María, mírame;
    María, mírame,
    si tú me miras,
    Él también me mirará.
    Madre mía, mírame
    de la mano llévame
    muy cerca de Él,
    que ahí me quiero quedar.

    María, cúbreme con tu manto
    que tengo miedo, no sé rezar;
    que por tus ojos misericordiosos
    tendré la fuerza, tendré la paz.

    María, mírame…

    Madre, consuélame de mis penas,
    es que no quiero ofenderte más;
    que por tus ojos misericordiosos
    quiero ir al cielo y verlos ya.

    María, mírame…

    En tus brazos quiero descansar.

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