¿Y tú, porqué rezas?


He comprobado en estos días cuán complicado es “explicar” un sentimiento.

Hay que dejar que Dios hable en tí…” dice mi maestro. Va a llevar razón, como casi siempre, dejando hablar al corazón, tarde o temprano, saldrán las palabras ordenadamente adecuadas.

Hace unas semanas me preguntó alguien al que le cuesta retomar  su camino en Cristo, ¿tú, porqué rezas?. Mi respuesta se prolongó durante 3 horas.

Le conté mi experiencia, cómo cambió todo a raíz de un encuentro personal con Cristo a través de una intersección que El eligió para mí, y le expliqué cómo, a partir de entonces, para mí, vivir en cristiano, es una forma de vida.

Le conté con todo tipo de detalles porqué mi vida ha cambiado desde que me di cuenta que me estaban abriendo la puerta de entrada a Dios y que el portero era Jesucristo, como nos dice hoy en el Evangelio (Jn 10,1-10).

Tomé la decisión de vivir pegado a El. Responder a su llamada y vivir en todo momento junto Jesucristo no era una decisión, ni mucho menos, arriesgada.

Y la persona que preguntaba, acabó entendiendo que yo, rezo para hablar con quien me cambió la vida.

He descubierto que vivir en paz no es vivir en ausencia de problemas. Para mí, vivir en paz es haber llegado a una plenitud de armonía interior y exterior, reconciliado conmigo mismo. ¿Y esto como se consigue? Yo lo he conseguido abandonándome en El. Pegado al Evangelio, entendiendo qué me dice a mí a través de sus Escrituras.

Ha sido para mí difícil contrastar mi sentimiento cristiano con personas en cuyo interior las respuestas no son las mismas que a mí Dios me está dando.

He comprobado que, para muchos, hay inquietudes en torno a Dios de una complejidad que es imposible de desarmar abordándolas alejados de la fe. Pero una vez que descubres cuál es el camino, no hay duda.

Cuando estás recibiendo la gracia de Dios en una dimensión que no podías ni siquiera imaginar que existiera, la experiencia te sobrepasa de tal manera que cualquier sentimiento es muy complicado hacer “tangible”. Te asalta un deseo irrefrenable de compartir con los demás lo que estás recibiendo, porque ves que Dios está al alcance de todos, y aunque cuesta asumirlo, comienzas a darte cuenta que no hay mejor testimonio que tu forma de vida en Cristo y eso, eso no se puede “explicar”.

Empezaba a asumir que estaba suspendiendo en la asignatura de la comunicación del sentimiento, pero me he dado cuenta que esa no estaba en el temario.  El aroma de Cristo es algo de lo que te impregnas y no eres tú el que decide cómo y dónde se queda.

Me doy cuenta que Dios me está usando para otras cosas diferentes a tratar de explicar lo que siento. Me está pidiendo vivir en Cristiano en esa armonía que da la paz.

Recibo tanta gracia de Dios que me cuesta asimilarlo. Esa es mi asignatura pendiente.

Discúlpame si he usado este espacio y tu tiempo para, hoy por primera vez, hacerlo tan personal… seguro que mañana Cristo me enviará un nuevo tema para, juntos, seguir Aprendiendo a Vivir en Cristiano.

Lázaro Hades.

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