¿CÓMO EXPLICAR A UN NIÑO TEMAS DIFÍCILES?


ENFERMEDAD, DOLOR Y MUERTE.

He estado tomando algunas lecciones para aprender cómo explicarlos y las quiero compartir contigo. Espero que nos sean útiles a los padres y madres de familia.

Muchos, no encontramos las palabras necesarias para explicar a nuestros hijos asuntos tan complejos como la muerte, el dolor, la violación, la prostitución, el homosexualismo.

He recopilado alguna información en varios sitios, sobre todo en la web encuentra.com y te presento en un resumen las explicaciones apropiadas para un niño entre 5 y 9 años, pero que a la vez nos sirven a nosotros para reafirmar nuestras propias creencias.

Las iré publicando a lo largo de los días.

ENFERMEDAD, DOLOR Y MUERTE

“¿Por qué murió la madre de mi amigo?”

Cuando un ser querido sufre por los dolores de una enfermedad o cuando muere alguien a quien se ama mucho, el hombre se pregunta: ¿por qué existe el padecimiento?, ¿por qué no vivimos en un mundo donde nadie sufra? Muchas veces, incluso, la realidad del dolor y la muerte nos sorprende porque vivimos en una época donde la medicina ha progresado mucho y las guerras -por lo menos en esta parte del planeta- no azotan a las familias como antes. Pero no debemos jamás olvidar esta verdad: todos moriremos y debemos confiar en que la muerte llegará en el mejor momento para cada cuál, aunque nos cueste aceptarlo.

El padecimiento personal -por dolor o enfermedad- debe ser entendido como una oportunidad de cambio, como un golpe duro que permite darse cuenta de muchas cosas, de valorar a las personas y a los bienes materiales con otra medida. El dolor permite transformarse. Por eso, las personas que logran sanar después de una enfermedad larga y dolorosa dicen que gracias a ella aprendieron a mirar el mundo con otros ojos: menos materialistas, mucho más humanos.

Por otra parte, si el mundo fuera perfecto y no existiera el sufrimiento, los seres humanos no tendrían nada que superar. Su vida se reduciría a la inutilidad absoluta. El hecho de tener que salir a trabajar para ganar dinero y comprar comida es una forma de evitar un dolor: el hambre. La muerte, en este contexto, es un plazo que nos fuerza a aprovechar la vida para sacar de ella lo mejor.

Del dolor muchas veces nace el amor. El parto, el dar vida a otro ser, sólo puede ser posible a través de él. Así, a lo largo de la historia, el amor siempre ha vencido al odio que provoca sufrimientos.

Cuando hay más dolor en el mundo, los seres humanos tienden a sacar de sí un enorme potencial de amor. Por eso, no debe extrañarnos que ese niño o niña que ha perdido a su padre o a su madre, saque de sí una madurez muy grande y un potencial de afecto insospechado.

Cuando alguien muere, sus familiares y amigos sufren por la separación. Se rebelan contra la muerte. Sin embargo, hay que pensar que la muerte es la separación del cuerpo y del alma. El cuerpo, por ser material, se desgasta, se corrompe como todo lo compuesto de materia. El alma, que no es material, jamás muere, sigue existiendo y por eso, cuando llega el momento de que el cuerpo desaparezca en la tierra, el alma vuelve junto al Creador.

Comienza una nueva etapa, una vida sin fin. 

¿Cómo hablar con ellos ante la pérdida de un ser querido?

No pretendas tener una respuesta para todas las cosas. Admite que no comprenden por qué o cómo hace Dios lo que hace.

No ofrezcas frases hechas o trilladas sobre la muerte y el sufrimiento.

No sugieras que si el niño fuera más espiritual o estuviera más cerca de Dios, el dolor sería menor. No obstante, es preciso hacer todo lo posible para darle un mensaje evangelizador y presentarle a Cristo. Confiaremos en que Dios hará su obra.

Hazle saber al niño que te interesa y que quieres ayudarle. Anímale para que te hable de su pérdida y sus sentimientos al respecto. Se escuchar con paciencia. Es una gran ayuda la de poder descargar los sentimientos cuando se está afligido.

Hazle saber que es bueno el expresar los sentimientos de culpa, ira, confusión o desesperación. Esos sentimientos no debe reprimirlos el niño ni rechazarlos el consejero. Anímale para que te hable sobre cómo se siente.

Dile que las cosas que está experimentando son con frecuencia normales en el proceso de la aflicción y que la aceptación y el remedio llegarán, aunque es posible que tarden en hacerlo. Dios quiere llevar nuestras aflicciones y pérdidas y darnos consuelo, esperanza y aliento.


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