Mis reflexiones sobre la Semana Santa


Permanece aún el olor a incienso que ha dejado el Señor resucitado al pasar ante mi balcón en la procesión más importante y con menos seguidores de toda la semana y los pensamientos reflexivos me invitan a escribir, describir, contar o incluso diría descifrar lo que se siente cuando quieres vivir la Semana Santa desde el sentir cristiano. En la andadura del aprendiz todo lo nuevo puede resultar fascinante, más aún cuando realmente quieres sentir que tu experiencia significa crecer en el camino que te une a Cristo.

Con todos mis respetos a los que sirven de portadores de las impresionantes imágenes que procesionan durante la Semana Santa, qué pena que no todos ellos compartan ese fervor con un poquito de práctica cristiana a lo largo de la semana. Para algunos se convierte en una carga solo el hecho de acudir a alguna de las importantísimas celebraciones litúrgicas del Triduo Pascual, pero siento rabia por conocer ahora cuánto se pierden en su disfrute cofrade, que si fuera adornado con un poco de sentido creyente, real y profundo (que seguro que tienen sobradamente en la mayoría de los casos a su imagen venerada), el gozo sería superlativo. Quiero dejar claro que esto no es una crítica hacia su sentir, ni muchísimo menos, sino un lamento por saber que no abrochan su sentimiento con la intima experiencia que se vive acudiendo estos días al encuentro con el Señor en alguna de las celebraciones que componen los Oficios.

Insisto, con todos mis respetos, en invitar a todos los que en algún momento de la semana han sacado en hombros a su Señor o a su Virgen, a los que se han emocionado al verlas, a los que siguieron el recorrido alumbrando, a los que lloraron porque no pudieron salir… invitarlos a que vuelvan a emocionarse con ellos cualquier día del año, pues desde el día siguiente a la procesión El, o su Madre, le están esperando, muy solitarios, en la Iglesia en la que aguardan a ser visitados y procesionados de nuevo dentro de un año.

La última persona para dar ejemplo seria un recién llegado e inexperto aprendiz como yo, que ha disfrutado sabiendo y sintiendo de la importancia que tiene la celebración del Triduo Pascual. Cuando inicié mis escrituras en este blog, lo hice pensando en ayudar a los que pululaban en torno a la práctica cristiana, dejándose llevar por las costumbres, y como se diría en el argot ciclista, “haciendo la goma”, acercándose y alejándose de la cabeza del pelotón, del que tira del grupo de escapados que son los cristianos, de Jesucristo.

Pues a esos a los que siguen el blog con la intención de mantenerse junto al grupo, les invito a que conmigo sigamos al grupo de cabeza, les invito a saber que la Semana Santa es otra si acudes a las celebraciones litúrgicas del Jueves Santo, en la Misa de la última Cena, donde compartirás las vivencias que ese día vivió Cristo, verás porqué se exponen “las sobras” de esa Cena en el Sagrario para la celebración de la Misa del Viernes, en la que vives otro momento único y especial adorando a la cruz donde Jesús pide que desprendas tu vida pasada, la presente y la futura. Para llegar al “anónimo” sábado santo porque no se celebran procesiones pero si se celebra la liturgia del día más importante del calendario cristiano.

Estoy seguro que muchos de los que quieren practicar y sentirse cristianos no saben de la importancia de estas tres celebraciones, sobre todo la tan especial del sábado donde celebramos algo tan importante como es la resurección de Cristo. Más importante que la Navidad. El hecho que el nacimiento de Jesús sea algo que comprendamos mejor al ser una vivencia humana que conocemos, hace que nos parezca más importante que la experiencia de vida tras la muerte que es la Resurección. Esta se nos hace más incomprensible a nuestro razonamiento, pero es de vital importancia para nuestro Vivir.

Animo a los que quieren sentirse cristianos a anotar estas celebraciones como las más importantes para el año que viene, a los novatos a que se apoyen en los que ya las conocen para acudir con confianza y ganas de disfrutarlas y a los que saben lo que significa, recordarles que son muchos los cristianos que están ahí a nuestro lado que necesitan de un ejemplo, de un testimonio a seguir, que sin abrumarlos con lecciones de sabiduría les demuestre que el amor entre nosotros es la forma más gratuita y significativa del sentir cristiano.

Desde la humilde tribuna virtual de este aprendiz de Cristiano, os deseo a todos una FELIZ PASCUA!

Lázaro Hades.

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