¿Se puede…?


Con permiso…

Con tu permiso me atrevo a escribir en este blog para intentar aportarte algo, comenzando hablando de mí y del tipo de opiniones que publicaré en estas páginas.

A mi entender, aportar algo no significa llenar unas páginas virtuales de texto sin sentido copiando y pegando recortes de otras páginas para rellenar contenido. Por eso, quiero dar valor añadido a tu tiempo invertido en la lectura de estos textos en los que aportaré información, pensamientos, motivaciones, incluso razonamientos movidos por una inquietud espiritual en torno a la fe cristiana católica.

No soy sacerdote, ni religioso. Soy laico, padre de familia. Creo en Dios y me considero “aprendiz de Cristiano”. Soy una persona que se va a atrever a escribir en estas páginas lo que siente hacia Dios con un lenguaje apropiado para que me entiendan los que, como yo, pertenecemos a una generación que recibimos educación cristiana y que a medida que hemos ido creciendo y formando una familia nos fuimos desarraigando de la fe hasta llegar a un punto “tibio” : ni junto a Dios ni lejos de El.

No quiero polemizar nunca con mis opiniones y trataré de simplificar mucho mi razonamiento para, poco a poco, ir creciendo sobre unos cimientos bien arraigados en torno a mis creencias religiosas.

Quiero, sin embargo, razonar en la medida de lo posible, las cuestiones de fe que fundamentan los pilares de esos cimientos de los que hablo. Al mismo tiempo quiero expresar mi sentimiento en torno al cristianismo y los razonamientos que argumento ante la corriente laicista actual contra la Iglesia Católica.

No tengo fundamentos para enfrascarme en grandes debates teológicos pero tampoco creo que es de justicia hablar de la Iglesia solo para rechazarla por los acontecimientos negativos que se puedan generar en su entorno y renegar de ella. Hay mucha gente con su fe en “stand by” que pueden pasar fácilmente al modo “on” con muy poquito esfuerzo.

Yo me hice una pregunta muy simple: ¿creo en Dios?. Como verdaderamente, pese a un largo tiempo de indefinición, nunca he dejado de creer y entre El y yo “solo había una oración de distancia”, decidí iniciar el camino de vuelta aprendiendo a Vivir en Cristiano.

Me voy a “dejar caer en El” y me dejaré llevar. No se trata de ser Cristiano a mi manera, pero sí de arraigarme de nuevo a los principios básicos de mi educación cristiana y comenzar a agradecer cuánto ha hecho por nosotros.

Si sigues los temas de esta página, iremos de la mano siguiendo al Maestro que nos enseñará a Vivir en Cristiano y volver a ese camino en el que te sentías confortable y en el que te gustaría que tus hijos crezcan. Vuelvas cuando vuelvas, Dios siempre va a estar ahí. Solo te bastará tocar una vez en su puerta.

¿Qué podemos hacer? Recordar pequeños gestos y motivos para estar en paz con Dios, beneficiándonos en nuestro día a día.  Reflexionaremos sobre asuntos del cristianismo que interesan a la sociedad actual, viviremos sabiendo el porqué de cada periodo del tiempo litúrgico, sabremos más sobre la vida de santos y personajes de la Iglesia, conociendo más sobre las oraciones y devociones. En definitiva aprenderemos juntos a Vivir en Cristiano.

Estoy impaciente por recibir tus comentarios y sugerencias para conseguir nuestro objetivo.

Por último, pedir disculpas por adelantado por los errores que cometeré y a los que se sientan ofendidos por ellos.

Gracias por seguirme.

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